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SJR: choriceo político – Por Juan Henríquez

   

Las siglas SJR se corresponden con el municipio norteño de San Juan de la Rambla. Allí, donde las olas armonizan el vals del bravío mar, una cuadrilla de chorizos de la política local han recuperado el chiquero que habían construido antes de las pasadas elecciones a través de un voto de censura contra la alcaldesa Fidela Velázquez; ayer mismo. ¿Recuerdan el voto de censura en Arico contra la alcaldesa Olivia Delgado? El sistema es calcado: chantaje y malversación democrática, y todo contra dos mujeres socialistas al frente de las alcaldías. ¿Casualidad o perversión?

Dirán en su defensa que ambos votos de censura son legales, o que los ampara la Ley Electoral. Y un servidor mantiene que, por mucha ley que los auxilie, el que un solo concejal, el tal Tomás Mesa, más conocido por el Petaca, que recibió 217 votos en las pasadas elecciones, frente a los 1.479 del PSOE y los 1.409 de CC, se convierta en alcalde, ustedes lo pueden llamar como les salga de las pelotas, porque para mí esto es mafia política, pura y dura. Pero que quede claro que tan boa venenosa es el que vende su alma al diablo, minoría, como el que paga por ella, mayoría.

Hay algo todavía más grave. Si de estos culichiches locales pensamos así, ¿qué tendríamos que decir de las cúpulas de CC y PP, que los animan y protegen? Y más preocupante: ¿por qué sigue el PSOE sosteniendo al peor, con diferencia, de los gobiernos que han presidido la Comunidad Autónoma Canaria? Para esta interrogante tengo respuesta: porque ahí están agarrados los cuatro chulos/as, inútiles y vividores, del partido.

Por último, me dirijo a ti, Fidela Velázquez, alcaldesa/baronesa. Te lo diré con todo el respeto que me mereces: tu partido es culpable de estas, y otras mucho más graves, tropelías que se vienen produciendo contra la democracia.

En otras palabras, el choriceo político existe porque no sólo hay sinvergüenzas que lo practican, sino cómplices que se lo permiten. De todas formas, hazme un favor: ¡sonríeles!