X
Tribuna > Indra Kishinchand López

Soy el diablo – Por Indra Kishinchand López

   

Les voy a confesar una cosa. Soy el diablo. Ya, ya sé que no lo aparento y eso, pero así es. No les había dicho nada hasta ahora porque hace algunos años que vivo relativamente tranquilo; quiero decir, que no había cancelado mi actividad porque creí que tampoco les afectaba demasiado. Ya ven, ustedes ni siquiera se habían dado cuenta de lo que pasaba.
A pesar de todo, creo que ha llegado el momento de intervenir. Sé que soy el diablo y debo mantener una cierta compostura, pero óiganme un momento… Todos los días tengo en mi despacho a algún político sediento de poder. Resulta que todos tienen muy poca imaginación y no se les ocurre otra cosa que venir a verme en busca de caminos para conseguir su objetivo. He de rebelarme. Estoy cansado, lo confieso, vienen a mí demasiadas almas corruptas. Yo también estoy sorprendido, la verdad. Nunca pensé que pudiera llegar a considerar que hay demasiadas almas corruptas en el mundo… ¡Pero si a mí eso me encanta! Ya no soy quien era. ¿Siguen siendo ustedes quienes creían ser?

No es por meterme donde no me llaman. Yo en el asunto del bien y el mal solo sé del mal, pero últimamente parece que son ustedes quienes controlan más de la cuestión. Yo creía que les iba eso de mantener su ética y su moral en cualquier situación, y que defendían la chorrada esa de que es necesario tener unos valores firmes. Corríjanme si me equivoco.
Hace algún tiempo oí que un tal Obama había presumido de matar a un terrorista o algo así. Bueno, hasta que no consigan matarme a mí (les adelanto que todo intento será fracaso) no deberían publicar esas cosas tan alegremente. No por nada, es que no me sientan bien. Me sucede en esas ocasiones que una sensación muy extraña recorre mi cuerpo. Creo recordar que se llama orgullo. Sí, eso era, orgullo. Y ya saben que el diablo no siente, o no suele, pero es que últimamente están haciendo unas cosas… que no me queda otro remedio.