X
cuadernos de áfrica>

‘Transformers’ en Níger – Por Rafael Muñoz Abad*

   

La discreción y el silencio se ganan con las canas. Teorema este aplicable al arte de la guerra que llega a tornarse maquiavélicamente refinado y sabio. Las lecciones obtenidas en Afganistán e Irak han venido a demostrar que el precepto de la invasión terrestre derivada del pensamiento romano tal vez ya no sea el más apropiado cuando uno se enfrenta a un enemigo difuminado. Marxista o yihadista, seguimos sin aceptar que la espada no decapita el pensamiento. En Libia se evitó la intervención terrestre. Se optó por una económica campaña aérea y que fuesen los libios los que sopesaran el desgaste de a pie. Todo sea por la libertad de los pueblos a decidir. La campaña en Malí, y sobre todo en Níger, ya es para sibaritas. Selectiva.

Decía Hipócrates que la guerra es la mejor escuela del cirujano. Y eso es precisamente lo que acontece en el olvidado Níger. Una intervención quirúrgica en lo material y lo mediático. El uso de drones, o rpv’s, en el argot militar, vehículos de alta tecnología no tripulados que permiten el control de amplias zonas sin las limitaciones que suponen la fatiga humana, se adapta perfectamente a esas vastas aéreas desérticas. Drásticamente más discreta y económica que el habitual despliegue regular, el uso de robots armados representa la vanguardia en la lucha contra el integrismo islámico y su más preciado aliado: el sinfín de escondites que el Sahel les brinda. Un refinamiento de la guerra que hasta ahora se venía llevando a cabo contra el terrorismo. Se acabó el patrullar calle por calle y con ello las bajas personales. Ahora, desde el cielo de la tecnología, el US Africa Command ya tiene drones estratégicamente desplegados en el territorio africano. Se busca no dar tregua a las células durmientes que tienen en el desierto un santuario en el que hacerse fuerte. Todo, a un coste en vidas (occidentales) nulo. Y eso, mediáticamente es trascendental. La segunda derivada, y no por ello menos importante, es salvaguardar las minas de uranio y que no sean presa del integrismo. Hollande es recibido como De Gaulle y los transformers ya están en Níger.

*CENTRO DE ESTUDIOS AFRICANOS DE LA ULL
cuadernosdeafrica@gmail.com