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El turismo, mañana – Por Leopoldo Fernández

   

El turismo resiste la crisis. Incluso crece, pese a la incertidumbre económica. No sé si atribuirlo al deseo irrefrenable de viajar o al equipo humano que está detrás de cada iniciativa, de cada operador, de cada oferta. El caso es que en Fitur he advertido que todo el mundo lucha a cara de perro por ganar clientela y vender cualquier destino como si fuera el mejor que se puede presentar, aplicando para ello nuevas técnicas y servicios cada vez más sofisticados y eficientes. Algunas propuestas son especialmente sugerentes, como el turismo rural, hoy muy en auge, y el enoturismo, lanzado a la conquista del mercado con la cultura campesina, la gastronomía y el entorno natural vinícola por bandera. Cada quien busca la innovación, la originalidad, nuevas ideas capaces de atraer a un público heterogéneo y que cada vez segmenta sus preferencias con más cuidado, además de encadenarse al uso intensivo de Internet, las redes sociales y las nuevas herramientas tecnológicas. Y todo ello desde una visión global del marketing y, cada vez más, con la vista puesta en los destinos combinados, que en Canarias tendrían gran futuro cuando se implante la llamada quinta libertad. Para las Islas, la feria turística ha venido a confirmar que el turismo peninsular va a seguir a la baja, pese a la mejora de ofertas, y que está por ver cómo evoluciona el mercado global al acabar el año.

La opinión predominante entre los operadores es que el Archipiélago incrementaría notablemente su atractivo, y de paso su competitividad, si mejorase el precio de los billetes de avión o al menos se estabilizara. Los empresarios buscan los mercados emergentes y tratan de recuperar aquellos otros que han decaído en los últimos tiempos, sin olvidar la mejora de las conexiones aéreas con las principales capitales peninsulares. En general, las perspectivas del sector se mantienen al nivel del año pasado, gracias a que la marca Canarias sigue presentando un gran potencial en los mercados emisores tradicionales y gana terreno en los nuevos del este europeo. Francia e Italia, mercados potenciales preferentes, se siguen resintiendo y resulta difícil aventurar hacia dónde van a ir. Con todo y con eso, el empresariado realiza enormes esfuerzos para captar ambos mercados emisores y para seguir ofreciendo, junto al tradicional sol y playa, nuevos productos relacionados con la astrofísica, el golf, el senderismo, la pesca deportiva, el ecoturismo, y el turismo sanitario, de tercera edad y de negocios. No he visto en Canarias otras ofertas curiosas, y seguramente de grandes posibilidades futuras, como los hoteles por horas, para familias con niños, sólo para jóvenes, etc.