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ESCAÑO CERO >

La ventana del CIS – Por Julia Navarro

   

Los resultados arrojados en la última encuesta del CIS deberían provocar una catarsis en la clase política. Y es que los ciudadanos perciben a los políticos como el tercer problema que tiene nuestro país, solo por detrás del paro y de la situación económica. No solo eso, es que más del ochenta por ciento de los encuestados no confía ni en el presidente del Gobierno ni en el principal líder de la oposición. El rechazo al señor Rajoy y al señor Rubalcaba es tan abrumador que los debería llevar no solo a la reflexión sino a la melancolía. Si me apuran es casi peor el rechazo que suscita Alfredo Pérez Rubalcaba, porque puede entrar dentro de lo explicable que en estos momentos la ciudadanía esté decepcionada con el presidente del Gobierno, pero es tremendo que no puedan mirar hacia la oposición y confiar en quien dirige el principal partido, que es el PSOE. La sociedad está demandando a la clase política un cambio, pero un cambio sincero y en profundidad. Los partidos no pueden continuar siendo oligarquías, sino que tienen que abrirse a la sociedad. De ahí la importancia de las listas abiertas; es decir, que un partido pueda proponer una lista con varios nombres pero que posteriormente sean los ciudadanos los que decidan quién quieren que les represente. Pero no solo las listas abiertas pueden ayudar a la catarsis. Son necesarias muchas otras medidas para acercar la política a los ciudadanos o los ciudadanos a la política. Ahora los políticos son percibidos como una casta en la que todo se lo guisan y se lo comen ellos solos. Con los datos de la encuesta del CIS es evidente que el PP tiene un problema de falta de confianza y desafecto por parte de la ciudadanía, pero, insisto, si me apuran, el problema del PSOE es peor. El PSOE es el principal partido de la oposición, la alternativa real al PP y, por tanto, debería constituir una esperanza para el futuro inmediato. Pero no es así. El problema del PSOE es la credibilidad, o mejor dicho, el problema de los actuales dirigentes del PSOE es de credibilidad. Sin duda, Alfredo Pérez Rubalcaba es un político brillante, un hombre con el Estado en la cabeza, pero… si; pero tiene demasiado pasado político y eso le resta credibilidad. Ojo, no defiendo que los partidos tengan que ser dirigidos por veinteañeros, pero acaso por personas que, además de tener solvencia personal, intelectual y política, no tengan una carrera tan dilatada a sus espaldas que constituya un lastre. Y sin duda el haber pasado por distintos gobiernos, sobre todo por el Gobierno de Zapatero, es en estos momentos un tanto en contra de Pérez Rubalcaba. Si en estos momentos en la dirección del PSOE hubiera otras personas seguramente este partido sería capaz de volver a ilusionar a los ciudadanos.