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Baby boom – Por Rebeca Díaz-Bernardo

   

Seguro que se acuerdan de mi amiga Menchu, la de la familia del siglo XXI, con hijos de anteriores matrimonios por ambas partes y mucho buen rollito con los ex y sus actuales parejas. Pues bien, como nunca hay suficiente en esta vida, después de tres años de una fantástica relación, de meter en vereda a todos esos adolescentes de distinta madre con distinto padre y lograr una convivencia diaria digna de película de Hollywood, a sus cuarenta y… años, Menchu y su marido han decidido ir a por un bebé.

De entrada todas nos echamos las manos a la cabeza y el grupito del WhatsApp estuvo unos días a mil por hora. Porque Elena que ya los tiene criados a los dos, vamos, tanto que a poco que se despiste se nos convierte en abuela, le dijo que estaba loca perdida y que qué necesidad; y Marga que después de los años con la parejita, también más que criada, se descolgó con mellizos que la traen loca perdida, le contó lo que significaba estar cerca de los cincuenta con dos pre adolescentes y todo lo que conlleva la diferencia de edad y volver a empezar y bla, bla, bla. Pero vamos, que Menchu y su marido lo tienen tan claro que por lo pronto ella no nos dijo nada hasta que llevaban ya un par de meses metidos en materia, y por poco y no nos enteramos hasta más tarde si no fuera porque ambos han dejado de fumar y por ahí fue que les pillamos en una cena post navideña, y confesaron.

La cosa es que parece que no va a ser tan fácil, en principio porque ella llevaba más de diez años tomando la píldora anticonceptiva, y en el último año ya había empezado a tener algún que otro desarreglo menstrual; de hecho uno de esos desarreglos fue confundido con un embarazo y en casa se ilusionaron tanto y todos se hicieron tantísimo a la idea que a pesar de que todo quedó en nada, fue el principio de este nuevo proyecto de esta parejita tan ideal.

Menchu y su marido están ahora en lo que ya llamamos “fase a ver qué pasa”, esto es sin ningún tipo de asistencia médica ni control profesional, que no se yo hasta qué punto es bueno o malo porque ya van para cuatro meses de intentarlo y no hay tu tía, y a veces Menchu se desmoraliza y se viene abajo cada 21 días cuando llega la evidencia de que no hay embarazo. Lo que sí hizo fue consultar con su médico de cabecera que le indicó que tendría que esperar unos cuantos meses para lograrlo por vía natural y sin ser atendida por especialistas y la animó a “seguir trabajando en ello” y a relajarse mientras tanto, sobre todo esto último, relajarse, así que Menchu sigue sin fumar y hace yoga y ejercicios de suelo pélvico y toma cápsulas de aceite de onagra, que parece ser que son muy buenas para inducir la fertilidad, y otras de lecitina de soja para proteger el hígado y el estómago y algunas cosas más.

Las amigas hemos averiguado que sería interesante que tomara ácido fólico, aunque hay quienes dicen que eso es más bien una vez que ya sabemos que hay embarazo, y sobre todo también estamos intentando convencerla de que deje de correr tres veces por semana, porque también digo yo que eso no ayuda, aunque Menchu dice que ya no corre sino trota despacito y qué se yo porque lo necesita y porque precisamente así elimina el estrés que le provoca la idea de tenerse que relajar… vamos, un sinsentido del diez, pero si ella sabe, es que sabe. En cualquier caso, seguiremos informando, porque me parece que el seguimiento de este embarazo desde el minuto menos cinco, que es en el que estamos actualmente, es decir, que aún no hay embarazo, nos va a dar vidilla para unos cuantos meses y ya me veo contándote acerca de la primera falta en firme, ecografía en 3D que ahora mola cantidad y las podemos colgar en las redes sociales y así hacer apuestas de a quién se parece la criatura, escoger nombre una vez conocido el sexo y, como estamos tan metidos en el rollo americano desde hace tiempo, preparar un Baby Shower de regalitos y sorpresas para el nuevo bebé. ¡Ánimo peque, te estamos esperando ya!