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Boxeo – Por Francisco Pomares

   

No me gusta el boxeo. No he ido jamás a una velada pugilística y no se me ocurriría llevar a verla a un hijo mío. Puestos a aprender a pelear, prefiero que aprenda judo o ajedrez. Pero ese es mi criterio personal, son mis gustos, no tengo porqué imponérselos a nadie. En Canarias hay centenares de padres y de niños que viven el boxeo -o el fútbol, o los juegos de ordenador, que tampoco me gustan- con verdadera pasión. Y ahora el Gobierno de Canarias y el Ayuntamiento de Santa Cruz han rescatado una ley del 97 que prohíbe a los menores acudir a veladas y competir. Es curioso como estamos organizando el mundo: hoy los niños pueden ver en la tele, en horarios perfectamente accesibles a ellos, películas que parecen escritas, dirigidas e interpretadas por psicópatas, o repugnantes competiciones de una bazofia a la que se denomina pressing catch, en la que tipos aceitados y vociferantes se machacan los hígados entre insultos; o tertulias malcríadas que son pura pornografía intelectual y aprendizaje de la técnica del insulto, y que compiten por la audiencia en y todas las cadenas, incluyendo las públicas. Se trata de espectáculos bastante más dañinos para el cerebro de un adolescente que una pelea deportiva reglamentada y controlada por un árbitro.

Me parece bastante absurdo imponer más cortapisas al derecho de los padres a educar a sus hijos como crean más conveniente, y a hacer que practiquen los deportes que más les gusten o para los que los chicos estén mejor dotados. Por supuesto que acepto y comparto la necesidad de una legislación que prohíba la participación de menores en combates profesionales, o la utilización mercantil de su afición, pero aquí la ignorancia política confunde lo amateur con lo profesional y aplica la misma vara de medir a todo. En el boxeo amateur se combate con protección, y con bastantes menos riesgos para la salud y la integridad física que los que implica usar el monopatín para ir al cole.

El boxeo es un deporte que tiene en las islas más seguidores y aficionados que la lucha canaria, y eso sin recibir ningún apoyo oficial. El boxeo ha dado a las islas un impresionante palmarés pugilístico, con más de sesenta campeones de España. Y en los últimos diez campeonatos nacionales de boxeo junior y cadete -que no podrán celebrarse si se cumple esta norma- Canarias ha ganado en siete ocasiones. Pero si prospera la implantación de esa normativa, se acabará con el boxeo. Por decreto. Sinceramente, creo que estamos perdiendo la cabeza. Quienes toman estas decisiones a la ligera si que parecen noqueados.