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Cien años no son nada – Por Irma Cervino

   

Arrullada por el silencio solemne del salón noble y cuando Andrés Miranda, presidente del Cabildo a principios del decenio de los setenta, dejó escapar de su discurso aquello de “cien años no son nada”, cerré los ojos y, por un momento, imaginé que no estaba en el acto de celebración del primer centenario del Cabildo de Tenerife sino en el acto donde se constituyó la primera Corporación insular de la historia, cien años atrás.

Al abrir los ojos de nuevo lo vi todo en blanco y negro, propio de la época a la que me había retrotraído. Señores de bigotes largos, barbas pobladas, chaquetas y pajaritas apretadas al cuello, aguardaban -en el salón de plenos del ayuntamiento de Santa Cruz- el discurso de salutación del elegido, tras votación secreta, como primer presidente del Cabildo de Tenerife. Entre aplausos, Eduardo Domínguez Alfonso tomó la palabra y se dirigió a sus compañeros. Mientras lo hacía, miré en busca de alguna mujer pero no encontré ninguna. Lógico. Aquella escena que estaba reviviendo con tanta realidad, a pesar de la falta de color, había ocurrido hacía cien años atrás, en los inicios de una década en la que las mujeres empezaban a tomar conciencia de su situación social. Cien años después, las cosas han cambiado algo.

El pasado 16 de marzo de 2013, aquella escena en blanco y negro se llenó de color y no solo por los frescos de José Aguiar que decoran las paredes del salón noble sino porque en el acto solemne del pasado sábado también había mujeres con voz y con voto. Mujeres con garra y con fuerza, con espíritu de trabajo y de sacrificio que han seguido el camino allanado en 1979 por Esther Tellado, que llegó a ser la primera consejera del Cabildo de Tenerife, durante el mandato de Galván Bello. Tras ella, poco a poco, se han ido incorporando al Cabildo más mujeres, más profesionales que han luchado por hacer de la política un lugar para la igualdad.

El camino no ha sido fácil y, cien años después de aquel día en blanco y negro, de la casi treintena de presidentes, todavía hoy, ninguno ha sido mujer.

Tal vez, quienes dentro de otros cien años celebren un nuevo centenario del Cabildo de Tenerife sí puedan recordar que, de entre todos sus presidentes al frente de la primera institución de la Isla, también hubo nombres de mujer. Sería otra muestra más de progreso, como lo fue la propia creación de los cabildos en 1916. Cien años no son nada. Doscientos, una oportunidad.