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TRIPLE HOMICIDIO EN GUÍA DE ISORA >

“Era un padre ejemplar”

   

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Vecinos reunidos alrededor de la vivienda donde tuvo lugar el suceso. | N. D.

NICOLÁS DORTA – TINERFE FUMERO | Guía de Isora – Santa Cruz

Un padre normal. Jugaba al fútbol con su hijo de cuatro años, compartiendo una tarde deportiva con otros niños. Incluso “un padre ejemplar”, como definieron ayer a Jose, conocido en todo el barrio de Piedra Hincada. Originario de Cabo Verde y de 42 años de edad, mató el miércoles a sus suegros y a su hijo. Horas antes le había comprado un paquete de papas al niño en el bar de la esquina, donde solía ir, no a tomar copas, porque “no bebía”, dicen los vecinos, aunque ese día no paró de apurar coñac, por la mañana y por la tarde, antes de asesinar a puñaladas a su familia.

Mató a todos los que estaban en casa, en el número quince de la calle de Basalto, cuya puerta estaba ayer precintada. Las máquinas barredoras ya habían desaparecido la sangre que el presunto asesino dejó en la entrada mientras gritaba “¡he matado a mi familia!”.

Cuando ocurrieron los hechos, Mónica, de 32 años, la madre del niño, hija mayor de los fallecidos (Dalmacio y María de Los Ángeles de 50 y 54 años respectivamente) y pareja de Jose, se encontraba en el trabajo. Al llegar a la casa, sobre las 21.00 horas, la Policía Local ya había detenido a su pareja. Fue una detención con resistencia y con la ayuda de vecinos, explicaron a DIARIO DE AVISOS fuentes policiales.

A Mónica la mantuvieron en los salones parroquiales de Piedra Hincada intentando tranquilizarla. Entre los llantos, la joven quería darle las buenas noches a su hijo, relatan testigos. Mientras, en la calle estaba todo el pueblo, esperando noticias, a que el juez levantara los cadáveres, que salieron de Piedra Hincada de madrugada.

Esta mañana los vecinos insistían en la aparente normalidad de una pareja, que tuvo sus discusiones, como todas las parejas, pero nada anormal. En una ocasión se separaron, pero ahora vivían con sus suegros. No existen denuncias previas por malos tratos, confirman fuentes policiales. En el bar nadie dudaba del buen comportamiento del caboverdiano. Ni en el bar ni en su propia calle. “Parecía buena gente y su vida era tranquila”.

Ahora Jose estaba en paro, sacaba a su hijo a paseo, jugaba a la pelota y poco más. María del Carmen Hernández, que vive a pocas casas de las víctimas,relató a Efe que se encontraba fregando su casa cuando oyó “un alarido fuerte”. Cuando se asomó al balcón vio al presunto asesino “ensangrentado” y le oyó gritar: “Ya los maté, ya se acabó todo”, narró la testigo.

Esta familia, natural de Vallehermoso (La Gomera) llevaba instalada en el barrio más de siete años. Era habitual ver al abuelo y a su yerno jugando con el niño en el parque infantil.Era un hombre afable dispuesto siempre a colaborar con los vecinos.

El presunto asesino ingresó en un hospital por las heridas producidas. Heridas sin importancia que durarán poco, nada que ver con el tiempo que tardará en olvidarse lo que ha pasado en Piedra Hincada.

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ALGUNOS ANTECEDENTES

El macabro crimen de la calle de Jesús Nazareno. Fue el 16 de diciembre de 1970 cuando Frank Alexander, de 16 años, instigado por su padre Harald, mató, profanó y mutiló a su madre, Dagmar y dos hermanas, Marina y Sabine, en un terrorífico crimen cuyos detalles siguen erizando. Fanáticos religiosos, Frank fue criado bajo el convencimiento de que era el profeta de Dios en la Tierra. Venían huyendo de la policía alemana.

Horror en El Médano. En febrero de 2004, la bella localidad de El Médano, en Granadilla, se estremeció cuando C. A. V., de 36 años de edad, acuchilló a su hija Natalia de siete años por venganza. Constaban varias denuncias por malos tratos en el seno de esta pareja de colombianos, la última tres semanas antes, cuando el hombre roció a la mujer con un líquido inflamable.

Infierno en Adeje. A mediados de febrero del año 2008, un hombre mató a su mujer y los dos hijos de ambos, de seis y ocho años, en Los Olivos (Adeje). Pascuale M. C., italiano de 49 años, apuñaló varias veces a su pareja, Sophie J.R., una belga de 44 años, y a Valentino, de 8 años, y Zoe, de 6, para luego cubrirlos con toallas o mantas y abandonar el adosado familiar. Posteriormente se dirigió al piso donde residía desde que se separó de Sophie y, un día después del triple asesinato, se cortó las venas y se tiró por el balcón.

Espanto en Vistabella. Fue hace poco más de un año, el aciago 13 de diciembre de 2011, cuando la Policía descubrió los cadáveres de una niña de 11 años y un niño de apenas 5 con cuyas vidas acabaron, tal y como han confesado, la madre de ambos y el padre del más pequeño, aún pendientes de juicio, ambos con antecedentes psiquiátricos.

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