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Escrache – Por Alfonso González Jerez

   

Esto va mal. Esto va mal cuando la socialdemocracia en este país -el PSOE- no sabe qué hacer para no continuar suicidándose mientras que el resto de la izquierda se instala con plácida indignación (es un regreso a las tinieblas) en varias de sus idioteces históricas: confundir la realidad con el deseo, la rabia con la lucidez, las libertades democráticas con una burda y falaz estrategia de legitimación que no vale nada. Ayer la derecha -que me parece, en cambio, más unida y ensoberbecida que nunca- promovió uno de sus aquelarres favoritos: parangonear cualquier protesta organizada con una actividad terrorista. Para el Partido Popular -que ya tiene a sus tesoreros de los últimos treinta años imputados judicialmente- ETA es la salsa indispensable para cocinar cualquier relato conspiranoico y actuar en consecuencia con su estúpida ferocidad inquisitorial.

El escrache, repulsivo método de protesta y denuncia impulsado ahora por la Plataforma de Afectados por las Hipotecas (PAH) tiene una larga historia y no se remonta a la Argentina o el Uruguay de los años noventa, aunque no está de más señalar que allá se utilizó contra militares y colaboradores de dictaduras sanguinarias y no para coaccionar a diputados en un régimen de democracia parlamentaria. También escrachean los que persiguen hasta la puerta de hospitales y de sus propios hogares a médicos abortistas y a las abortistas mismas en Estados Unidos. O los falangistas que en la Guerra Civil pintaban amenazas y rijosidades en las puertas de rojos, masones y demás ralea. Para justificar esta práctica la PAH desarrolla una ecuación obscena entre desahucios y suicidios que consideran prácticamente un axioma matemático, contra toda evidencia disponible. Ni se han producido 100.000 lanzamientos de viviendas en España en el último año ni decenas de personas se han suicidado por perder sus hogares. Pero más allá de la utilización del amedrentamiento y la estigmatización de cargos públicos a base de eslóganes tan pedagógicos como Atención vecinos/aquí vive un asesino, está el objetivo final de esta fétida majadería. No es informar, ni debatir, ni convencer. Es obligar a que un parlamentario vote desde su escaño en un sentido concreto. Que voten afirmativamente, sin más, la iniciativa legislativa popular presentada por la PAH. Conceder carta de naturaleza progresista al escrache solo se puede hacer desde el analfabetismo político, la ignorancia histórica, el iluminismo sectario que utiliza las libertades constitucionales para mejor enterrarlas.