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La Hora del Planeta y el activismo social – Por Ylka Tapia

   

Esta noche, como cada año, me sumaré a la Hora del Planeta, una iniciativa internacional promovida por la organización WWF, y que tiene como objetivo concienciar sobre el controvertido (para algunos) cambio climático, mediante el gesto simbólico de apagar, durante una hora, todas las luces de casa desde las 20.30 hasta las 21.30 horas en cada huso horario. El año pasado 7.000 ciudades en 150 países se quedaron a oscuras, y para esta edición se prevé un número superior.

Amplificado por las redes sociales y la blogosfera, la Hora del Planeta se ha convertido en uno de los actos medioambientales más relevantes en la red. Miles de blogueros contribuyen a la difusión del mensaje mediante entradas e incluso banners sin ánimo de lucro; es más, si buscamos en Google noticias, percibiremos un aumento de las empresas que, aprovechando el tirón mediático, publican su compromiso con la causa de WWF. Sobra decir que, en la agenda informativa de la mayor parte de los medios de comunicación, está incluida la cobertura de las actividades conmemorativas previstas por las ciudades participantes.

Analizando superficialmente la repercusión mediática que ha conseguido esta actividad, los medios sociales vuelven a posicionarse como un potente instrumento para difundir y suscitar apoyo mundial, pero en causas activistas más complejas, por ejemplo procesos de insurgencias, no son, por sí mismos, suficientes para conseguir un movimiento ciudadano a pie de calle.

Por tanto, queda de manifiesto que, aun siendo una problemática que nos afecta a todos, el cambio climático parece (confío en que no me malinterpreten) más amigable y publicitario que la hambruna aquí o en el Cuerno de África. Pero sí, apagaré la luz. Y no solo hoy, sino siempre que no sea necesario malgastar electricidad. Porque la sostenibilidad ambiental es un compromiso los 365 días del año.

@malalua