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Lo mejor del día – Por Román Delgado

   

La noticia, esta vez una noticia gourmet, pese a no ser lo habitual, me la tropecé en el gestor de correo electrónico y en la cuenta direccion@diariodeavisos.com. El remitente era un viejo conocido en estas lides, José Luis Díaz, ahora en el departamento de Comunicación de Presidencia del Gobierno y antes en el periódico El Día, donde compartimos hazañas, destrezas, tristezas y alegrías. Esta vez, como casi siempre hago, también abrí el archivo adjunto al mensaje y, les aseguro, casi me da algo de lo que vi: Leopoldo Fernández Cabeza de Vaca, el buen señor que está a mi lado, en esta misma página los martes, jueves y sábados, el maestro Leopoldo, había sido distinguido con el mérito más grande que se otorga en esta comunidad autónoma. Este gran hombre al que ayer abracé con muchas ganas, cariño y emoción, y sé que esta última parte no es mi fuerte, que yo salí a mi padre, otro maestro, pero llamado Román (lo único que se hereda no son las tierras, ¡compañero!), es desde ayer Premio Canarias de Comunicación. ¡Qué lujo!, ¡qué honor para él y para esta cabecera, para DIARIO DE AVISOS!, y ¡qué forma tan discreta, sencilla, humilde y generosa de celebrarlo! Ayer, en esta redacción, en esta casa de la que formó parte tantos años como ejemplar director, y donde aún está, hubo una gran fiesta, una celebración espontánea, y debo manifestar que a todos nos sentó bien, requetebién, magníficamente bien, estupendamente. Leopoldo, siempre discreto, ayer tarde no hizo alarde de nada; no se creyó lo de ese nuevo galón. Se lo tomó como si nada; en apariencia, normal, con paso firme, con los pies en el suelo. Fueron los mismos pies que ayer lo condujeron a la redacción para tener un gesto noble, señorial y muy humano: el de ofrecer ese gran premio, esa enorme distinción, ese reconocimiento merecidísimo, a todos los que en ese momento estábamos enormemente felices porque allí se alzaba un hombre que es referencia para todos nosotros, por su trayectoria humana y profesional impoluta y de tantísimos años, por su vitalidad, por el ejemplo continuo. Ayer tarde Leopoldo Fernández Cabeza de Vaca cometió el único exceso que ha dejado escapar en el tiempo que yo lo conozco: nos dijo que el premio también era nuestro, y claro, ya eso me pareció mucho. ¡Cuánto me alegro de esto! ¡Cuánto te queremos! Lo mejor del día.
@gromandelgadog