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El Marino no pudo sumar en su visita al Rayo B

   

Rayo B - CD Marino

David Dorta pugna por el balón con un jugador del Rayo B. / ACAN

DEPORPRESS | Madrid

El CD Marino cayó derrotado por dos goles a cero en su visita a la Ciudad Deportiva del Rayo Vallecano. El conjunto de José Juan Almeida vio rota así una racha de cuatro encuentros sin conocer la derrota y continúa como colista de la categoría, muy lejos de los puestos de salvación.

El equipo canario llegó dispuesto a llevarse los tres puntos ante un rival que también disputaba una auténtica final. El Rayo B salió muy enchufado y llevó el peso del encuentro durante los primeros diez minutos.
Un libre directo botado por Perea fue de lo más peligroso del conjunto madrileño. A partir de ahí, el Marino se empezó a encontrar muy cómodo y poco a poco comenzó a generar sus ocasiones. Primero con un remate de cabeza que taponaba un zaguero del Rayo, y más tarde en una acción de estrategia que remataba Iker Izeta pero que estaba invalidada por posición antirreglamentaria.

El Rayo se encomendaba a su juego por las bandas donde Ramiro y Perea se mostraban muy incisivos. Precisamente Perea fue protagonista en la acción del primer gol, con algo de polémica. El madrileño fue derribado en la frontal del área y el colegiado, tras unos segundos de duda, decretó penalti. Perea lo fallaba en primera instancia, pero anotaba tras el rechace de Alberto.

El gol propició que los locales se vinieran arriba en el tramo final de la primera parte, mientras que el CD Marino parecía esperar la finalización para reordenar ideas de cara al segundo acto.

Tras la reanudación, los de Almeida se fueron al ataque en busca del gol del empate y estuvieron cerca de lograrlo. El veterano David Dorta envió un remate de cabeza dentro del área cerca del poste izquierdo de la meta de Ismael Gil.

Con el paso de los minutos, el nerviosismo se adueñaba de los jóvenes futbolistas del Rayo que veían como el Marino llegaba con cierta asiduidad. Balduino pudo marcar tras un balón que se quedó muerto en el área, pero su disparo se fue cerca del larguero de la portería rayista. La tuvo el buen delantero visitante.

Acto seguido llegó el gol de la tranquilidad para el filial. Jorge Sáez se marchaba de tres jugadores rivales y desde la frontal batía con un disparo raso y ajustado al palo a Alberto.

Remontar se convirtió en una misión imposible y el dos a cero ya no se movió del marcador electrónico.

El Rayo B apura sus opciones de salvación, ante un Marino que dejó una imagen más que decente en la Ciudad Deportiva rayista, aunque que ahora tendrá que hacer pleno de victorias en los siete partidos que restan si quiere alcanzar el lejano sueño de la permanencia.