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Otra víctima más – Por Sergio García de la Cruz

   

El 20 de febrero se produjo en Tenerife una nueva víctima mortal de violencia de género en el que falleció una mujer de 35 años. Con este son seis los casos que se han producido en toda España desde que comenzó el año. Entrando en un análisis algo más pormenorizado del asunto, llama la atención el hecho de que de estas seis víctimas, dos sean extranjeras. Esto no tendría mucha importancia si el 33% de la población de España fuera foránea, sin embargo, el porcentaje de extranjeros es del 12%, por lo que se convierte en un dato llamativo, algo que ya pude constatar en un estudio más pormenorizado que hice hace unos años y que ya expuse, junto con otros datos de interés, en la charla que di en sala de conferencias del Corte Inglés de Tenerife.

Si nos centramos en las seis víctimas que se han producido este año, vemos que la mayoría de ellas tenían una edad comprendida entre los 31 y los 40 años y que solo una de las 6 convivía con su pareja. Ahora bien, también es un dato curioso el hecho de que los 6 agresores, todos con una edad comprendida entre los 31 y los 50 años, tuvieran nacionalidad española.

Por poblaciones, como ya sabemos, Tenerife cuenta, lamentablemente, con una de estas víctimas, al igual que Madrid, Castilla la Mancha y Baleares. Las dos víctimas restantes se produjeron en Valencia.

Estos datos, a pesar de ser terribles, nos traen alguna esperanza, ya que el año pasado, que se cerró con un total de 49 fallecidas y que fue de los menos malos desde que se contabiliza este tipo de datos, por estas fechas ya habían muerto nueve mujeres. No cabe duda de que ciertas medidas están dando resultados, por eso es una lástima que, dentro de los recortes que se han producido en todas las cuestiones que versan sobre seguridad y emergencias debido a la crisis, se haya recortado también en este campo.

Entre las distintas medidas que se han tomado para solventar el problema, unas más acertadas que otras e incluso, me atrevería a decir que algunas de dudosa constitucionalidad, hay que destacar las que se llevan a cabo mediante la implantación del dispositivo de alarma de localización GPS las 24 horas del día, que se realizan a través de una pulsera de localización y seguimiento, lo cual, también hay que decirlo, necesita un análisis pormenorizado de su uso, el cual a veces acarrea más de un quebradero de cabeza sobre todo en pequeños municipios. También existen otros dispositivos similares de control que no son GPS en sí, sino que controlan un perímetro y las entradas y salidas que éste tiene.

Este tipo de controles telemáticos se contempla básicamente para cuatro supuestos: como una medida cautelar de posible adopción; para la ejecución de una pena de alejamiento respecto de una persona determinada; como medida de control en supuesto de libertad condicional y, por último, para casos de libertad vigilada. La transgresión de cada una de ellas llevaría aparejada una consecuencia que no tiene por qué ser siempre la de incurrir en un delito de quebrantamiento de condena. Por ejemplo, si se nos ocurre manipular la pulsera o inutilizarla de cualquier manera, como puede ser permitiendo que se quede sin pilas, siempre que no nos acercamos a la victima estaríamos ante un delito de desobediencia.

www.sergiogarciacruz.com