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Periodo de carencia – Por Óscar Herrera

   

Se enciende por primera vez una señal de alarma en el CD Tenerife. Dos derrotas consecutivas ante rivales de la zona baja y la llegada del primer traspié en el Heliodoro han hecho que las dudas se acerquen al entorno del equipo blanquiazul. Dos partidos muy malos del Tenerife han traído las primeras interrogantes al, hasta ahora, despejado cielo que ha venido acompañando a nuestro equipo durante 27 jornadas. Pero ¿realmente este Tenerife está en el inicio de una caída de juego y resultados?, ¿o forma parte de un mal momento pasajero que se acabará superando con la vuelta a la normalidad? Por si fuera poco, la perspectiva de la doble salida que deben afrontar los de Cervera a Avilés y Getafe ayuda a sobrealimentar las dudas sobre la fiabilidad de un líder incontestable hasta este momento.

Afortunadamente, los perseguidores no acaban de dar caza al conjunto tinerfeñista. Ni Leganés ni Oviedo mantienen una regularidad que los haga acercarse a los blanquiazules, hasta un punto de hacer peligrar su dominio. Por ahora. Pero está claro que este Tenerife está ahora más obligado a ganar fuera. Más presionado tras dos inesperadas derrotas. Y ahí veremos cómo se comporta el entrenador y los jugadores. Pero yo siempre intento tener una visión positiva de las cosas. Y en esta situación, nada me invita a pensar que el CD Tenerife vaya a perder tres partidos seguidos, y menos cuatro. Y si todos hacemos un ejercicio de memoria, y nos situamos en el arranque de este campeonato, nos hubiéramos dado por más que satisfechos si nos dicen que, a falta de 10 jornadas, el equipo iba a tener una renta de cinco puntos sobre el segundo clasificado, y seis sobre el tercero. Por eso, sigo tranquilo. Eso sí, a la expectativa de ver la evolución del próximo choque en Asturias. Si se da el caso, y se vuelve a caer, entonces sí que empezaría a calibrar los motivos de esta presunta e hipotética mala racha, que nos pondría mucho más nerviosos. De momento, sigo pensando lo mismo: seguimos en el período de carencia y todavía nos falta por amortizar el capital pendiente. Los intereses no son tan altos, por ahora.