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Poder de convocatoria – Por Rafael Lutzardo

   

Mal día el elegido por las fuerzas sindicales para hacer una convocatoria de manifestación ante la Subdelegación del Gobierno de Canarias en Tenerife. El domingo, día 10 de marzo de 2013, el CD Tenerife jugaba en el Heliodoro Rodríguez López arropado por 8.268 fieles seguidores y teniendo como rival al Guijuelo, conjunto que logró una victoria sorpresiva como visitante (1-2). En la misma mañana, el CB Canarias también jugaba en su feudo apoyado por 4.987 espectadores, con el objetivo de medir sus fuerzas ante FC Barcelona, venciendo el conjunto catalán por ocho puntos de diferencia (81-89). Al final, un total de 13.255 personas, más las que por voluntad propia decidieron disfrutar ese día de descanso con sus familias, motivó que la convocatoria de los sindicatos pasara inadvertida, pues no en vano lo que a priori iba a ser una manifestación, quedó en una concentración en la plaza de Los Patos de Santa Cruz de Tenerife. Viendo lo sucedido anteriormente, todo hace sospechar que el poder de convocatoria de los sindicatos mayoritarios no tiene la fuerza, credibilidad y confianza de sus afiliados y gran parte de la ciudadanía. No es nada nuevo si digo que en la actualidad la sociedad española está desconfiada y sensible ante las clases políticas y los sindicatos. Incluso, todo hace pensar que gran parte de la sociedad intenta desconectar y disfrutar durante unas horas con el propósito de olvidar sus propios problemas laborales, hipotecarios y familiares. De la misma manera, todo ello hace pensar que la sociedad española comienza a acostumbrarse con la verdadera realidad ante una grave crisis económica con la que España viene atravesando desde hace seis años. La ausencia de acción social parece que ha bajado su nivel de intensidad con respecto a meses anteriores. Los sindicatos mayoritarios están teniendo algunos problemas internos y no logran crear nuevas estrategias de propuestas de empleo ante un Gobierno estatal que sigue insistiendo y creyendo en su plan de austeridad. Sin duda, la abortada manifestación del pasado domingo deja bien claro que algo falla en el sistema sindical. Las caras de los secretarios, presidentes, delegados y algunos afiliados de los respectivos sindicatos reflejaban el descontento o la desilusión ante la ausencia de muchos afiliados/as, delegados/as y personas no afines a las fuerzas sindicales, pero que en la actualidad no tienen trabajo, no asistieron para reivindicar unos derechos que les pertenecen y le están siendo arrebatados por los gobiernos estatal y autonómico, tras la reforma laboral. Los mensajes reivindicativos de los sindicatos no dieron sus frutos.