X
economía>

Retorna apuesta por otro modelo

   

Envases prensados tras ser separados en un complejo ambiental destinado a la gestión de residuos. | DA

Envases prensados tras ser separados en un complejo ambiental destinado a la gestión de residuos. | DA

G. D. M. G. | Santa Cruz de Tenerife

La asociación de organizaciones no gubernamentales que impulsa el sistema de depósito, devolución y retorno de envases de bebidas de un solo uso denominada Retorna asegura que en España se consumen 51 millones de envases de bebidas cada día.

La cifra llega a ser astronómica: si se hace la multiplicación correspondiente, se puede llegar a que cada año 18.600 millones de botellas de PET, latas de acero y aluminio, y botellas de cristal salen al mercado. Una nota de prensa reciente de la firma Ecoembes, SA, la única “organización sin ánimo de lucro que gestiona la recuperación y el reciclado de los envases de plástico, las latas y los briks (contenedor amarillo) y los envases de cartón y papel (contenedor azul) en toda España”, dice, según reza en su web oficial, que el 72% de los españoles separa su basura en casa y, de ellos, el “80% sostiene hacerlo desde hace más de tres años, dato que confirma que el hábito de reciclar ya está instalado entre todos nosotros”.

En esa comunicación de Ecoembes, se indica “que los españoles consideran que reciclar [quiere decir separar] implica muchos y marcados beneficios. Son varias las razones por las que se considera que reciclar es muy importante: para proteger el medio ambiente (89%); por el beneficio social (86%), entendido como la reutilización de materiales o el ahorro de recursos, o bien por la educación de los hijos (88%)”.

Estos registros son altamente optimistas, y lo que no se explica es cómo los vertederos españoles, y en concreto los canarios, estén a punto de colapsarse. Los datos que aporta la entidad Retorna indican, por el contrario, que el sistema integrado de gestión actual sólo recoge el 30% de la ingente cantidad de envases que se compran. Además, datos no oficiales hablan de que la realidad es que en Canarias la recuperación selectiva ronda escasamente el 8%, cifra creíble y muy distante del, a todas luces, utópico 70% que anuncia el Ecoembes.

De una manera u otra, el proceso que el sistema integrado de gestión, es decir, los contenedores amarillos, aplica a la recuperación de materias primas, al menos en las Islas, se torna ineficiente. No hay más que ver las fotografías que acompañan este reportaje para darse cuenta de que las balas de material que salen de las plantas separadoras de los complejos ambientales están formadas por materias primas de diferente naturaleza; por ello, deben pasar por otros procesos de separación y limpieza, en algún lugar lejano, con sus consiguientes costes de desplazamiento, etcétera. La asociación Retorna se queja de que “el sistema actual es injusto, ya que todo lo no recuperado selectivamente lo está pagando el ciudadano a través de los impuestos y tasas de residuos”, y por ello argumenta que “tampoco se cumple el principio europeo de “quien contamina paga”. Hoy en día paga lo mismo quien cumple sus obligaciones a la hora de separar sus residuos que quien no lo hace”, indica Retorna.

Pero quizás existan alternativas a ese maremágnum que genera el exceso de residuos en nuestras sociedades, basadas en el mundo del consumo y del usar y tirar. Una de ellas pasa por aligerar la carga de los contenedores. De esta manera las frecuencias de recogida se alargarían, y lo que es mucho más importante, los vertederos y complejos ambientales recibirían mucho menor peso de desechos.

¿Es posible reducir la generación de residuos?; ¿es posible que cada día lleguen menos camiones cargados de basura de todo tipo a Juan Grande en Gran Canaria, a Arico en Tenerife, Los Morenos en La Palma o a los del resto de Islas? Según Retorna, sí que es posible, y todo estaría fundamentado en la implantación de un SDDR, es decir, un sistema de depósito, devolución y retorno de envases de bebidas de un solo uso.

De esta manera, el consumidor pagaría por el líquido, ya que el valor del envase se le devolvería una vez lo devolviera a cualquier establecimiento que venda los mismos productos. La pregunta que surge enseguida, cuando sale este sistema, es la siguiente: ¿se le ocurriría a alguien tirar una botella a la basura si ha tenido que depositar 20 céntimos a la hora de comprarla? Pues seguramente la respuesta sea que no, porque se quiere recuperar el dinero.

Además, el medio ambiente sería el segundo beneficiado. Una excursión reciente por las costas del litoral del sudeste tinerfeño evidenció un alto número de botellas de agua pequeñas y de latas entre los callaos de las playas. El coste ambiental, que no ha sido contabilizado en estas Islas, es inmenso. El plástico tarda miles de años en desaparecer de la naturaleza, y la única manera de que las botellas de medio litro, tan de moda en la actualidad, no vayan a parar a espacios naturales o al mar es que tengan un enganche a su punto de partida, es decir, la moneda de los 20 céntimos.

Sin embargo, Ecoembes no está a favor de la implantación de este tipo de recuperación de envases. Sus informes aseguran por activa y por pasiva que se recogen siete de cada 10 envases, o lo que es lo mismo, que se pierden sólo tres en el camino. No obstante, la implantación de un SDDR no supondría en ningún momento una eliminación del contenedor amarillo; todo lo contrario, dada su necesidad para la recuperación de plásticos, tetrabriks, envases de leche, etc.

A todo esto, según Antonio Barrón, director de Comunicación Corporativa y Marketing de Ecoembes, y “gracias a la contribución del ciudadano, España cuenta con una tasa de reciclado próxima al 70%, es decir, 15 puntos por encima del objetivo fijado por la UE, lo que nos sitúa a la cabeza de Europa y en la línea de países con una gran tradición recicladora”.

Planta de separación de envases y plásticos en el complejo ambiental de Tenerife, en Arico. | DA

Planta de separación de envases y plásticos en el complejo ambiental de Tenerife, en Arico. | DA

Sin embargo, Ecologistas en Acción asegura también en una nota de prensa que “un dictamen motivado de la Comisión Europea obliga al Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente a demostrar que se ha solucionado la situación ilegal de varios vertederos españoles si se quiere evitar la sanción del organismo comunitario”, y añade que “la Comisión Europea ha puesto de manifiesto la ineficacia del modelo de gestión de residuos español y de los argumentos aportados por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, encabezado por Miguel Arias Cañete, al conminar de nuevo al Estado a cerrar o actualizar la situación de sus vertederos que incumplen con la legislación europea”. La pregunta es, si siete de cada 10 ciudadanos españoles separan en origen y velan por el medio ambiente del país, ¿por qué la UE sanciona a España por el estado de sus vertederos?

Pues es difícil de explicar, porque los datos del Ejecutivo central casan con los de Ecoembes, pero los de la UE y los ecologistas no. “Es evidente que algo está haciendo muy mal España. A pesar de que tenemos legislación de sobra, el modelo no funciona. En la gestión de los residuos sigue prevaleciendo la eliminación en el vertedero, sin que se priorice la separación o el reciclado”, valora Daniel López, de Ecologistas en Acción.

España firmó la directiva europea 2003/4/CE sobre acceso a información medioambiental (el Convenio de Aarhus) y, por ley, la Administración está obligada a contestar antes de un mes a cualquier pregunta que solicite datos relacionados con el medio ambiente.

Por ello, desde la asociación Retorna, a través de la plataforma tuderechoasaber.es, se ha formulado al Ministerio de Miguel Arias Cañete, del PP, la siguiente pregunta: “¿Cuántos son, dónde se encuentran y qué empresas gestionan esos vertederos que incumplen la normativa europea desde 2009?”. Desde el Ministerio, sin embargo, se ha adelantado que no se darán ni los nombres de los vertederos ni las provincias donde están ubicados, y para ello se alega a que las competencias son compartidas.

[apunte]Alemania lidera la clasificación
En muchos países y regiones del mundo, el sistema que promueve Retorna funciona desde hace años con diferentes resultados. Es de suponer que en los lugares en que se ha implantado tiene diferentes características, y que debido a ello las tasas de recogida no son siempre iguales. Alemania encabeza el ranking, pues recupera el 98,5% de los envases. Dinamarca recoge el 85%, California el 82% y Noruega el 81%. En Alemania, por ejemplo, funciona desde hace exactamente 10 años. Eduardo Álvarez es un empresario que regenta la Despensa Canaria, un establecimiento que comercia con productos del Archipiélago en la ciudad de Stuttgart. Tras once años en Alemania, asegura que “alucinó cuando percibió el compromiso ambiental de los clientes”, y afirma que el hecho de separar los envases para retornarlos y recuperar el pfand (dinero de depósito) es “una costumbre más, y no conozco a nadie que no lo haga”. Al norte, en la ciudad de Onasbruck vive Elisa Orta, una profesora de español de la universidad de esa ciudad de la Baja Sajonia. Ella indica que la circunstancia de recuperar el depósito hace que “no haya miedo a que a la gente le entre la pereza de devolver las botellas”. La profesora añade que en Alemania “es lo más natural del mundo. Hace mucho tiempo que existe y ya nadie se lo plantea; pertenece al día a día. Igual que uno compra el periódico o va al súper, lleva los envases para retornarlos. Apunta que además hay un “efecto muy positivo en las fiestas o en los carnavales, o los fines de semana, porque no hay envases por la calle. Siempre hay gente a la que, por poco que sea, le viene bien el dinero y los recoge”.[/apunte]
[apunte]
Experiencias en Suecia y Holanda
Javier Blasco, emigrante canario en Suecia, comentó a este periódico que en el país donde vive se retornan los envases “como lo más normal del mundo”, y explicó que la implantación de este sistema se asemejaría a “que los grandes supermercados cobren ahora en España por las bolsas de la compra. En Suecia eso pasa desde hace muchísimo tiempo. Con el retorno es el mismo tipo de cambio mentalidad”, dijo. En Holanda, funciona un SDDR desde 2006. Francisco González reside desde hace algunos años en los Países Bajos y, tras conversar sobre el sistema de retorno de envases, concluyó que “que es un buen sistema, ya que reutilizar es importante; quizás si el beneficio fuese mayor, tendría mayor repercusión entre los ciudadanos. A la hora de la verdad, interesa invertir en esto porque a la larga el Gobierno y los ciudadanos se ahorran mucho dinero y esfuerzo”.[/apunte]