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El saqueo de Europa – Por Francisco Pomares

   

El Eurogrupo ha decidido imponer a los ciudadanos del pequeño estado europeo de Chipre un castigo brutal. La cosa consiste en quedarse con el diez por ciento de sus ahorros (los que guarden más de cien mil euros) y el 6,7 tengan lo que tengan en sus cuentas. La quita se aplica por igual a todos los titulares de depósitos, ya sean personas, empresas, cuentas públicas… y el dinero se lo queda por la cara el Gobierno, para cuadrar el déficit. Es la brillante solución que han encontrado las cabezas pensantes de Europa al problema de Chipre, que -a mucha menor escala- es el mismo que tiene Grecia. Miles de ciudadanos endemoniados se han lanzado a las calles de Chipre exigiendo al Gobierno que no apruebe la medida, mientras los bancos siguen cerrados, para evitar que la gente se lleve el dinero y lo guarde bajo los colchones.

Algunos podrán pensar que en la mesa de Bruselas dónde se adoptó esa decisión confundieron el agua con vodka. Que debían estar absolutamente borrachos para decidir un mecanismo que sólo puede ser interpretado como un asalto a los ahorros de miles de chipriotas. El Eurogrupo ha explicado que es la única manera de tener garantías de que el rescate de la isla-estado del Mediterráneo pueda salir adelante. Un saqueo instantáneo y contundente de todo el dinero legal que hay en el país. El Gobierno no tiene ni que molestarse en crear nuevos impuestos, mejorar su recaudación, pelear salarios o reducir gastos. La pasta de los ciudadanos está en los bancos, y de los bancos va directa al buche del Gobierno. Limpio y elegante, sí que es. Mucho más rápido que lo que se ha hecho en España, a saber: aumentar los precios, subir los impuestos, bajar los sueldos, despedir a millones de personas, e inyectar cifras astronómicas en los bancos que pagamos entre todos… Lo de Chipre es brutal, pero muy efectivo. El Gobierno sabe cuanto dinero hay en los bancos y cuanto les toca. Claro que dos meses después de eso, los bancos chipriotas serán un borroso recuerdo. ¿Quién volvería a meter su dinero en una caja en la que el Gobierno puede saquear a voluntad cada vez que se le antoje?

Sorprende que a Bruselas, tan preocupada de la salud financiera, lo que les pase a los bancos de Chipre se la traiga al fresco. Quizá lo de Chipre sea un ensayo general de hacia dónde vamos: una Europa que ya no será la de la gente, ni la de los pueblos, ni la de los burócratas, ni siquiera la Europa de los bancos, sino más bien la Europa de los bancos alemanes, que son los únicos en los que la gente tiene hoy confianza. Al final va a ser que no estaban tan borrachos.