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Se cumplen 36 años de la tragedia de Los Rodeos

   

DIARIODEAVISOS.COM | Santa Cruz de Tenerife

Hay aniversarios que siempre son tristes. El 27 de marzo de 1977 dos aviones Boeing 747 colisionaron en el aeropuerto de Los Rodeos y 583 personas perdieron la vida. Más de tres décadas después sigue siendo el accidente con mayor número de víctimas mortales de la historia de la aviación comercial. Hoy se cumple el 36 aniversario de una tragedia que la Isla jamás olvidará.

Los aviones que estuvieron implicados en el accidente fueron el vuelo KLM 4805, vuelo chárter de las líneas aéreas holandesas KLM, que cubría el trayecto desde el aeropuerto de Schiphol en Ámsterdam, en dirección a Gran Canaria, y el vuelo PAA 1736, vuelo regular de Pan Am, que volaba desde el Aeropuerto Internacional John F. Kennedy de Nueva York, procedente del Aeropuerto Internacional de Los Ángeles y con destino Gran Canaria.

Todo comenzó cuando a las 13.00 horas un atentado terrorista causó seis heridos y obligó a cerrar el aeropuerto de Gando (Gran Canaria), por lo que los aviones que tenían previsto aterrizar en su pista fueron desviados a Los Rodeos (aún no existía el Aeropuerto del Sur), como muchos otros. La colocación de la bomba fue reivindicada por el Movimiento para la Independencia y Autodeterminación del Archipiélago Canario (MPAIAC), tal como publicó la prensa de entonces, incluido este periódico. Sea como fuere, lo cierto es que el cierre de Gando congestionó las áreas de aparcamiento de Los Rodeos.

Una vez reabierto el aeropuerto grancanario, el capitán de la KLM Jacob Van Zanten dio muestras de impaciencia por reemprender el vuelo, ya que de no partir antes de tres horas desde Las Palmas rumbo a Holanda, la tripulación y el pasaje tendrían que pernoctar en Canarias por exceder el límite máximo de horas de trabajo ininterrumpidas. El controlador le explicó que debía esperar a que se despejara la pista de rodadura paralela a la principal, ocupada por otros aparatos, y en la entrada a ésta última se encontraba el avión de la KLM, que despegó sin la autorización precisa por un malentendido con la torre de control cuando la aeronave de la Pan Am circulaba por la pista principal para acceder a la pista de rodadura. Bajo la neblina que había reducido la visibilidad, ambos aviones caminaban hacia un funesto encuentro. Nadie pudo hacer nada ya por evitar la tragedia. Poco después de las cinco de la tarde ocurría el choque. No hubo supervivientes entre las 238 personas que iban en el Jumbo de la KLM. En el otro aparato, lograron salvar la vida sesenta y tres pasajeros y siete miembros de la tripulación, pero otras 326 personas murieron.