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Un sepulturero y tres cementerios

   

CEMENTERIO DE SANTA SABINA

El cementerio de Santa Sabina, al lado de la autopista TF-1, es el más grande del municipio. / NORCHI

NORBERTO CHIJEB | Candelaria

Los entierros en Candelaria se mantienen en torno a un centenar al año, una cifra que apenas ha variado en la última década, según nos relata José Francisco Pinto, concejal de Protocolo y Cementerios.

Según él “esa cifra se mantiene casi inalterable porque si bien es verdad que ha aumentado la población en la última de ada, también es cierto que el incremento de incineraciones es considerable, aunque muchas veces se traen las cenizas a los cementerios”, manifiesta el concejal candelariero.

Pese a que el municipio cuenta con tres cementerios, Pinto no ve inconveniente en que éstos estén atendidos por un solo sepulturero o fosero, “porque da para atender a ese centenar de entierros que tenemos al año”. “Además -afirma- cuando hay dos o tres entierros en el municipio tratamos de coordinarlos con la funeraria y con los curas. Si es el padre Jesús las honras fúnebres tardan diez minutos, si es en Barranco Hondo, por lo menos cuarenta minutos”.

No obstante, el Ayuntamiento ya estudia una oferta de trabajo interior para cubrir otro puesto de sepulturero. “El plan de ajuste -apunta Pinto- no nos permite contratar a nadie de fuera”.

Francisco Pinto, siempre muy ligado a todo lo concerniente a la religión y a la historia, no tuvo reparos en darnos una lección magistral sobre los tres cementerios con los que cuenta actualmente el municipio. El primero de ellos, y el más grande, es el de Santa Sabina, cerca del barrio de Santa Ana, fundado en 1910. El cementerio de San José, en Barranco Hondo, se inauguró en 1946 y el de San Francisco, en Igueste, en 1951. Los cementerios llevan el nombre del primer difunto que fue allí enterrado, excepto en Barranco Hondo, que lleva el nombre de San José por ser inaugurado un 19 de marzo.

Los tres cementerios cuentan en la actualidad con capacidad suficiente para atender la demanda existente, aunque el Plan General de Ordenación ya tiene previsto suelo para ampliarlos. “Salvo una catástrofe, al día de hay nichos suficientes”, afirma Francisco Pinto.

BUEN PRECIO

El concejal de los camposantos entiende que lo que se paga por los nichos es una cantidad razonable e incluso recuerda que el precio no se sube desde 1996. Ahora, un nicho alquilado por cinco años cuesta 126,21 euros, mientras que la compra por 99 años alcanza los 340 euros.

Cuando pasan los cinco años de alquiler y no se renueva el contrato, los restos del difundo van a una bolsa con una etiqueta identificativa a un nicho común.

Hace unos días, una moción del Partido Popular pidiendo un reglamento de cementerios fue aprobado por unanimidad del pleno. “Este reglamento nos servirá para poner orden en los nichos vacíos, porque muchos no quieren ni el cuarto ni el quinto”.