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Silencio en La Laguna – Por Domingo J. Jorge

   

El jueves acabó entre Monumentos en La Laguna, pero también en el resto de Tenerife y el Pueblo de Dios, porque este día la Iglesia se hace monumental. Ya es viernes, más de uno se pregunta si lloverá o el tiempo dará tregua a la multitud que espera por el Cristo, en su noche de dolor. Pero pasadas las doce, ya madrugada, cuando ni siquiera el gallo canta, se hace el silencio entre las calles laguneras. Herradores, La Carrera, San Agustín, San Juan, y tantas otras calles y barrios acogen la paz, el sosiego, la quietud, la calma de una vigilia que se hace larga de dolor, porque “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”, como comenzó la predicación de la primera de las “Siete Palabras”, en el Santuario del Cristo. Más tarde partió desde allí la procesión del Santísimo Cristo de La Laguna junto con La Dolorosa, San Juan y la Magdalena, acompañados de la Pontificia, Real y Venerable Esclavitud del Santísimo Cristo.

Solo rompe la paz del momento, por instantes, el canto de alguna saeta de dolor, porque es la procesión de la noche, donde la pasión y sentir por la muerte de Cristo se hacen presentes en cada esquina de las calles de Aguere. Alguna luz en penumbra se enciende en las casas por las que procesionan. Desde ella presiden los ojos de una lagunera que llora por el dolor que sufrió el Hijo de Dios, hecho hombre. El recorrido sórdido continúa y se hace estación en cada una de las parroquias donde se cierra la noche con esas “Palabras” que nos siguen resonando todo el viernes: “En verdad, en verdad te digo: hoy estarás conmigo en el Paraíso”; “Mujer, he ahí a tu hijo; hijo he ahí a tu madre”; “¡Dios mío, Dios mío! ¿por qué me has abandonado?”; “Tengo sed”; “Todo está cumplido”; “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”. Amanecerá, el dolor de Cristo seguirá presente en las calles laguneras. La Concepción, la Sede Catedralicia, volverá a llenarse al mediodía durante la celebración de la “Pasión y Muerte del Señor”. La Semana Santa sigue atrayendo. Esta tarde, las calles estarán repletas durante La Magna, y llegada nuevamente la noche se cerrará el viernes en El Silencio de su última procesión.

Domingo J. Jorge es RESPONSABLE DE COMUNICACIÓN DEL ISTIC