X
en la carrera>

Turismo santo lagunero – Por Domingo J. Jorge

   

Parecerá una mera invención publicitaria, pero nada más lejos de la realidad. Los que se quedan esta semana en La Laguna -cada día somos más-, podrán dar fe, nunca mejor dicho, de este título. Lo dicho, lo que para algunos ha traído crítica, es decir, el que esta ciudad cuente con el estigma religioso por historia y por legitimidad vivida, ahora puede ser la salvación de unos días que otorgan una entrada económica en los negocios laguneros, donde el olor a incienso y el silencio, sólo entrecortado por las cornetas, tambores y saetas, serán lo habitual de estos siete días.

Pero lo anecdótico es que la cara de la moneda se gira al lado optimista y lo hace dando beneficios. Sin embargo, piensas en esos, no muchos, que ponen “a caldo” y no de pescado salado, precisamente, a la Iglesia. Esos que ahora, por supuesto, no rechazarán los dineros que les vienen, buenos para todos, de lo que consumen quienes participan en las procesiones o visitan monumentos, o cumplen con los cultos propios de estos días. Porque todos ellos, cuando terminan el momento o momentos de interiorización y recogimiento, pasean por las calles principales del casco y llenan el estómago con alguna tapa, se refrescan o calientan con algún vino o crema de bacalao, o hacen su gasto, pequeño o grande pero lo hacen. Y repito, algunos de los que ven incrementadas sus cajas estos días, alguno muy pocos, critican al revés y al derecho lo que hace o deja de hacer la Iglesia. La Iglesia, la misma que promueve, indirectamente, el que se ofrezca un reclamo para que los turistas y vecinos de otros municipios se acerquen a La Laguna para eso, consumir lo que cada uno pueda.

Desde hoy Domingo de Ramos hasta la próxima jornada dominical, donde estaremos en Resurrección, San Cristóbal recibirá miles de transeúntes. Especialmente, se incrementará el número de éstos el Jueves y Viernes Santo. Se han parado a pensar que la misma Iglesia que organiza los distintos motivos de culto y devoción estos días es la que es criticada en otros ámbitos. Qué sencillo sería entender que dentro de cada casa puede haber un garbanzo negro, pero lo bueno es que la mayoría son blancos. Al negro además hay que ayudarlo a ver el blanco. Pues eso, en la Iglesia lo bueno es más que lo malo. Como en otras casas.