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Antónimo de veracidad – Por Ylka Tapia

   

Este pasado jueves volvió a quedar de manifiesto el inmenso poder de desinformación que puede albergar Twitter. A uno o varios lumbreras se les ocurrió la sobresaliente idea de tuitear que el representante de Iker Casillas había confirmado unas posibles negociaciones para su fichaje por el FC Barcelona. Algo que, a priori, huele a chamusquina fue reforzado con unas presuntas capturas de tuits borrados por Marca y Sport, en los que se confirmaba tal notición. A los pocos minutos, los retuiteos, bromas y algún que otro angustiado aficionado (tanto blaugrana como merengue) llevaron el nombre del capitán de La Roja a trending topic.

Lo que debería haber quedado como una anécdota de las tantas que diariamente se suceden en esta red social, derivó a algo más serio al caer algún que otro periodista. Y aunque algunos medios se han hecho eco de la broma tuitera asegurando que el rumor no apuntaba a ninguna fuente, sí es cierto que los montajes de los dos periódicos deportivos fueron uno de los principales cebos del viral. Y este es solo un nimio ejemplo de lo tóxicas que también pueden ser las redes sociales. Una auténtica maquinaria desinformativa que, de forma espontánea, se pone en funcionamiento en el momento más inesperado.

Volviendo a la cuestión futbolística, cabe señalar que los aficionados blaugranas se mostraron sorprendidos e incluso gratamente algunos, mientras que los madridistas parecían divididos. En cualquier caso, la mayoría de los que participaron en esta conversación dudaron de la veracidad de la noticia, sin una intermediación, por lo que no está de más recordar que existe una tendencia en Twitter a la autorregulación, uno de sus aspectos positivos.

No obstante, huelga decir que en ciertos acontecimientos algún que otro hoax (bulo) ha sido hábilmente introducido en varios medios de comunicación debido a la repercusión mediática, volviendo al cuento de nunca acabar: se debe contrastar toda información, venga de donde provenga. Y los periodistas somos quienes tenemos los recursos. Ni más ni menos.

@malalua