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TRIBUNA > Claudio Andrada Félix

Beneficios del envejecimiento activo – Por Claudio Andrada Félix

   

El aumento de la esperanza de vida y la baja natalidad en los países industrializados llevan aparejados un envejecimiento paulatino de la población. Según estudios y proyecciones, sobre 2025 los mayores de 60 años en Canarias representarán el 30% de la población, por lo que este sector de edad exigirá cada vez mayor atención y una sociedad preparada para fomentar el envejecimiento activo. Ya no se trata de los mayores de antaño, sino que estas generaciones que se irán jubilando en los próximos años llegan con una preparación mucho más alta y necesidades comunicativas y de participación social que nada tienen que ver con las que experimentaban nuestros padres y abuelos del pasado siglo. El pasado año 2012, Europa lo consagró al Envejecimiento Activo y la Solidaridad Intergeneracional, donde las administraciones públicas y entidades sociales eran llamadas a cambiar discursos e imágenes estereotipadas sobre lo que representa ser mayor. Pero esta iniciativa, evidentemente, no terminó con el año y tiende a extenderse como modelo de manera permanente. Pero ¿cómo encaja esta política de visualización de los mayores en una sociedad en crisis como la actual? Envejecer activamente no sólo es un derecho, sino que tiene un alto valor para las sociedades que lo practican. La cooperación intergeneracional delata numerosos beneficios en el campo de la asesoría de los seniors a los emprendedores y en el cada vez más necesario terreno de la solidaridad con los más necesitados. Numerosos ejemplos hay en las Islas de la labor de los mayores en entidades sin ánimo de lucro y del beneficio social incalculable que esa labor representa. También las familias han visto y comprobado cómo los mayores han vuelto a abrir las puertas de sus casas para acoger a sus hijos desempleados y sin recursos, y cómo hacen auténticos milagros con pensiones miserables. En definitiva, los mayores reclaman cada vez una participación social más activa, justa y determinante, acorde con el importantísimo papel que han jugado y juegan en la sostenibilidad de la parte más frágil del sistema. Son las sociedades más avanzadas las que siguen confiando en los mayores como asesores activos e independientes a la hora de valorar su participación. Los pueblos que no respetan a sus mayores o simplemente los relegan no sólo son injustos, sino que se pierden en un aluvión de experiencia y competencia técnica y laboral de incalculable valor, sobre todo en los tiempos que corren, donde la pericia y serenidad del asesoramiento de los mayores reportará importantísimos beneficios. Canarias siempre ha respetado a sus mayores; pero ya es hora de encontrar, junto a ellos, las claves de nuestro futuro.