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Brian Morris en el Puerto – Por Isidoro Sánchez García

   

Dentro del programa de actividades conmemorativas de los 60 años de la constitución del IEHC y del MACEW destaca una del máximo interés académico. Me refiero a la conferencia que el profesor galés Brian Morris, catedrático de literatura española en la universidad de California impartió el 12 de abril. Llevaba un título muy sugestivo para los tiempos que corren: En busca de propaganda humana: Eduardo Westerdahl y el Arte Social. Durante una hora, el profesor emérito de la Universidad de California nos deleitó con un recorrido artístico y literario a lo largo de algunos países europeos, acompañado de imágenes significativas, en busca de un arte social. Para ello utilizó la figura de un relator excepcional: Eduardo Westerdahl (1902-1983), mitad canario mitad vikingo, que se fijó en un pintor alemán de la época expresionista, el berlinés George Grosz (1893-1959). Ambos vivieron intensamente las vanguardias artísticas europeas, pero de maneras diferentes, en la primera mitad del siglo XX. Westerdahl ocupó un lugar destacado en el ámbito cultural de su época por cuanto fue pionero, entre otras actividades, de la organización de la primera exposición surrealista que se celebró en el mundo y que tuvo lugar en 1935 en el círculo de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife.

Años más tarde, en 1953, fundó el Museo de Arte Contemporáneo que hoy lleva su nombre. Un abigarrado auditorio se dio cita en el IEHC para escuchar la magistral conferencia. Algunos de los asistentes, profesionales del mundo de la literatura y de la información, felicitaron personalmente a Brian Morris. En mi caso particular, gracias a la presentación que nos hiciera el profesor responsable del área de las Bellas Artes en el IEHC y gerente del MACEW, Celestino Hernández, pudimos intercambiar algunas cuestiones: la correlación entre las caricaturas de los años 30 y el surrealismo, y la entrega del libro Yolanda que escribí hace algunos años, junto con la logopeda cubana Xiomara Brito. En verdad que el Puerto de la Cruz es un buen lugar de encuentro para el Arte Social. Por ello, no es de extrañar que Brian Morris se haya apoyado en Eduardo Westerdahl para recordar en su libro El Surrealismo en España (1920-1936), la valoración que los autores canarios de la revista Gaceta de Arte hicieron del surrealismo en la década de 1930: “La explosión de una sociedad, bajo la angustia represiva de una moral fuera de época”.