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Capítulos de una vida – Por Arun Chulani

   

Cada paso de nuestra vida se ve apoyado en la toma de decisiones; vamos escribiendo una línea más en el libro de nuestra experiencia. Y, en ocasiones, cerramos un capítulo para dar comienzo a otro. Unos van, otros vienen. En un preciso instante, de una manera concreta. Pero no: no es todo esto casualidad, que más bien es causalidad. Las cosas pasan por algo… De hecho, no estás leyendo esto ahora mismo por casualidad.

En la India se conocen las cuatro leyes de la espiritualidad, donde la primera de ellas enuncia que “la persona que llega es la persona correcta”. Piedra o atajo, en el camino de una vida aparecen muchas personas que forman parte, en mayor o menor medida, pero que su casual llegada a nuestro cuento tiene su papel: enseñanza, caída o avance.

“Lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido”. La segunda ley no tiene cabida para los dubitativos. Los y si hubiera hecho o dicho quedan fuera de lo que ha sucedido, que es lo que únicamente hay que pensar. Es cierto que son varias las opciones entre las que escoger, pero solo una es la que se decide. Como bien dicen, para ser feliz hay que tomar decisiones, asumiendo lo que puede conllevar.

En tercer lugar, axioma para mí, “en cualquier momento que comience es el momento correcto”. Todo llega a su debido momento, ni más pronto ni más tarde. Sin necesidad de pensar en que no es ahora cuando necesitamos tal inicio, tal capítulo en nuestra historia. Cuando nos veamos preparados, la vida nos pondrá ese comienzo.

Y llega la cuarta y última de las leyes. No por ello menos importante, se relaciona directamente con el punto final de un capítulo: “Cuando algo termina, termina”. Ojo, hablamos de fin en mayúsculas, buscando la literalidad en la frase. Ese momento en el que iniciamos un nuevo capítulo, donde la caída se hace aprendizaje y toca seguir adelante. Pero no siempre es cuando uno lo piensa. He aquí el matiz que marca la diferencia. Terminar, termina, pero puede ser una etapa más dentro del capítulo. Y el mío no ha terminado. Ni tampoco este artículo. Podrás verlo como un punto y final; yo lo veo como un punto y aparte…