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Gratis no – Por Francisco Pomares

   

Miguel Cabrera Pérez-Camacho estuvo ayer especialmente faltón en su intervención en el Parlamento regional para hablar sobre el REF. Se ensañó un buen rato con el consejero de Hacienda, Javier González Ortiz, al que convirtió en sustituto de la abuela de Jaimito en aquel famoso chiste sobre el Financial Times y el retrete. Pero más allá de la facilidad con la que Cabrera Pérez-Camacho patea la cordialidad parlamentaria, sin duda su intervención se convirtió en lo más interesante de un pleno bastante aburrido.

El portavoz del PP anunció que el Gobierno de Rajoy aprobará -el mismo día que se apruebe el REF- una ley que creará un impuesto especial sobre la extracción de petróleo en Canarias -un impuesto que pagará Repsol, evidentemente-, destinado a financiar por la vía de los presupuestos regionales la economía del Archipiélago. Podrá argüirse que hasta que se sepa más, el anuncio es solo mera propaganda. Y lo será hasta que el petróleo empiece a manar, probablemente a finales de esta década o principios de la siguiente. Pero una vez se apruebe el impuesto este mismo año y quede adscrito a la financiación de las Islas, a ver quién es el chulo que se plantea rechazarlo. Renunciar a una dotación importante para el tesoro público canario sería impensable, más en estos momentos de enormes necesidades a las que no se puede hacer frente desde la debilidad financiera y presupuestaria.

Rivero ha caído en la trampa del petróleo: algunos dijimos hace ya tiempo que el debate no era petróleo sí o petróleo no, sino petróleo a cambio de qué.

Rivero prefirió instalarse en ese característico todo o nada que define su forma de hacer política, en vez de asumir la -a mi juicio- mucho más prudente estrategia del gratis no.

Ahora el PP se adelanta siete pueblos y vincula las extracciones a la financiación de Canarias, convirtiendo cualquier respuesta del Gobierno a esa propuesta en ruido y balbuceos.

Si en esta región fuéramos más sensatos, mientras una parte del Gobierno sigue haciendo los obligados aspavientos, alguien debería sentarse con el ministro Soria y negociar la letra y los números de ese impuesto. Porque no es lo mismo un 2%, 20 veces más que el 0,1%.

En fin, podría pedírsele a Cabrera Pérez-Camacho que fuera más educado en sus intervenciones parlamentarias, pero desde luego lo que no puede decirse de él es que no tenga las ideas claras. Y el poder que le da el Boletín Oficial, que ayuda lo suyo.