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Madera de puntal

   

La madre de Eusebio Ledesma juega un papel muy importante en la formación de esta figura. | DONELIA PÉREZ

La madre de Eusebio Ledesma juega un papel muy importante en la formación de esta figura. | DONELIA PÉREZ

LUIS DE LA CRUZ | Santa Cruz

Nació entre ropa de brega, conversaciones de lucha y convencido de que llegaría muy lejos en este deporte. Las prisas no son buenas consejeras y todavía tiene que pulir muchas cosas y controlar la ansiedad, que a veces le provoca su gran afán competitivo.

A sus 16 años se ha convertido en una de las grandes referencias de la lucha y, el pasado viernes se consagró en Tegueste. De pequeñito lo denominaban El Pollito del Consumo, aunque ahora le gusta que lo llamen por su nombre y apellido: Eusebio Ledesma.

De una exquisita calidad y con garra tiró a Ricardo Rodríguez Medianito IV, posiblemente uno de los puntales con más clase y calidad técnica del Archipiélago. Lo tiró cuando más lo necesitaba su equipo para proclamarse campeón de la Liga Cabildo de Tenerife de Primera Categoría.

Tiene un gran repertorio de luchas y cuida mucho su cuerpo porque entiende que subir de peso no va reñido con la fortaleza; vale más maña que fuerza. Esa fue su principal arma para sorprender al excelente luchador palmero.

MUY FAMILIAR
Eusebio es una persona muy apegada a su familia. Con su padre ha conocido todos los secretos de la lucha y su hermano Marcos, puntal A, es su principal valedor. Su madre controla y supervisa su formación: sigue soñando que algún día será médico.

Se emocionó cuando tiró a Medianito IV y el primer referente fue su madre, que estaba casi a pie de campo y se fundieron en un emotivo abrazo.
Más tarde le tocó el turno a su padre y hermano. Terminó celebrándolo a lo grande con todos sus compañeros. No es para menos porque en el retorno de los Ledesma a Valle de Guerra, el Rosario se proclamó campeón de la mejor liga de Canarias. Eso hace mucho tiempo que no lo consiguen.

Por otro lado, en las últimas horas, Eusebio Ledesma ha recibido innumerables felicitaciones de toda la familia de este deporte, que siempre resaltan las ganas y el pundonor que pone en cada una de sus agarradas.

Ha nacido una estrella, que posiblemente brillará durante mucho tiempo en el firmamento de esta disciplina autóctona. Puede hacer historia.