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Nicomedes, el gran ‘híper’ de Güímar

   

NICOMEDES GUIMAR

José Agustín Rosa Torres, a la derecha, junto a su cuñado Alejandro, en el salón de los piensos. / NORCHI

NORBERTO CHIJEB | Güímar

Nació casi por casualidad, como reconoce su actual propietario, José Agustín Rosa Torres (50 años), pero desde hace treinta años, Nicomedes se ha convertido en algo indispensable en la vida de los habitantes de Güímar, el lugar donde se encuentra casi todo. Tanto, que algunos le llaman El Corte Inglés de Güímar, aunque José Agustín replica con gracia: “Y a El Corte Inglés, el Nicomedes de Santa Cruz”.

Esta empresa, que hoy básicamente es una gran casa de semillas, piensos y productos fitosanitarios, sigue siendo, además, la gran ferretería de Güímar, pese a que le ha hecho mucho daño la crisis de la construcción. “Aquí se trabajaba mucho el yeso, mientras los ferrallas venían del Norte”, señala José Agustín.

Aunque estudió para técnico de Empresas de Actividades Turísticas, José Agustín Rosa Torres no dudó en ayudar a su padre a crear lo que hoy es un pequeño emporio familiar que da trabajo a 11 personas, casi las mismas que comenzaron con esa aventura en 1981, cuando Nicomedes, el padre, que antes regentó un conocido bar en Fátima, dejó su pequeña granja de gallinas y la agricultura por no poder hacer frente al elevado coste del seguro del Land Rover, que pasó a ser un impuesto de lujo.

Fue entonces cuando nació Casa Nicomedes como empresa, algo que entonces, “el darse de alta como empresario”, estaba al alcance de todos, recuerda José Agustín Rosa. “Ahora -señala- tiene que sonar la flauta o ser un potentado”.

Casa Nicomedes comenzó siendo una venta de piensos y fue creciendo hasta convertirse en una gran ferretería. En la actualidad “tenemos catalogados 22.000 productos, aunque en realidad se puede decir que solo vendemos el 10% de ellos”, comenta con cierta amargura el primer gestor de la empresa, que tiene en su cuñado Alejandro a su mano derecha, encargado este de los productos fitosanitarios, junto a las semillas y piensos, el principal baluarte económico de una empresa que se dedica tanto al minorista como al mayorista.

“Una empresa que es como una familia”, señala José Agustín Rosa, tanto los que “trabajamos aquí” como “los clientes que vienen de todas partes de la Isla”. Clientes que hoy son menos, pero no por ello menos fieles. Aunque “la morosidad es cada día más frecuente, lo cierto es que aquí la gente es responsable, quien no paga es porque no puede no porque sea un caradura”.

Es evidente que la crisis también ha llegado al gran hipermercado güimarero, ya no solo por la diáspora de la construcción, especialmente dura en el Valle de Güímar, sino porque “es imposible competir con las grandes superficies, porque todo está en menos manos y lo dominan todo”. “No podemos competir cuando lo que nosotros ganamos en un año, una gran superficie lo gana en un día”.

Quizás por ello, Nicomedes trató de abrir en Candelaria hace tres años y para ello compró una nave en el Polígono Industrial, “que nos está arrastrando y que ahora está vacía”, indica con Rosa Torres, que pese a que ve “el futuro muy negro”, sigue trabajando de 12 a 14 horas diarias.

“Viendo cómo está el patio, gracias a Dios no nos podemos quejar, porque no crecemos, pero al menos nos mantenemos”, manifiesta al respecto el empresario, quien entre saco y saco de pienso tiene tiempo para lanzar unos tiros a canasta, pasión que adquirió en la última etapa del Náutico en la élite.