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El Padre Anchieta enramado – Por Domingo J. Jorge

   

Si José de Anchieta resucitara, saldría corriendo de la plazoleta enramada con rastrojos en la que ahora permanece inmóvil. Por si alguien no se ha percatado aún de ello, el estado de los alrededores del Padre Anchieta ofrece una visión poco apta para los turistas y la imagen que una ciudad Patrimonio de la Humanidad merecen.

De aquella ubicación de antaño, en la que no había viandante de la autopista de siempre que no se fijara en el ahora Beato, a su paso a la altura de La Laguna o a la entrada de la Trinidad, se pasó a apostarlo sobre un túnel, presidiendo una rotonda, ajardinada y con césped, con un mantenimiento que se llevaba a cabo de una forma bastante regular, hasta ahora, donde sigue estando en el mismo lugar de su última mudanza, pero entre zahorra -picón-, además de encontrarse enramado de rastrojos y hierbajos silvestres, es decir, una imagen poco beneficiosa para la figura que representa el Padre Anchieta y para una entrada a una ciudad de más de 150.000 habitantes.

El problema por lo que nos comenta el alcalde lagunero, Fernando Clavijo, que sí coge el teléfono y atiende a las consultas que los vecinos de Aguere le hacemos, el problema del abandono de la rotonda de Anchieta supera las decisiones del Ayuntamiento de San Cristóbal, puesto que el mantenimiento de la estatua del fundador de Sao Paulo depende del Cabildo. Al parecer está pendiente una sentada de ambas corporaciones, local e insular. Pero habrá que darse prisa, porque la posición de Anchieta parece cada vez más la de coger su vara y salir corriendo.

El Ayuntamiento molesto porque poco puede hacer, pues supera sus competencias. Los vecinos tampoco felices, pues la imagen que da no parece la adecuada para una zona tan transitada y que es observada en su abandono por los miles de vehículos que pasan por allí todos los días -incluidas guaguas y coches de alquiler con turistas-, y como decía aquel, no se sabe en qué acabará ahora el Padre Anchieta. Si con un alrededor de cemento, otra vez a su antiguo círculo de jardín y césped, más picón o dentro de la Escuela de Agrícolas.

Por lo que sé, está claro que el Ayuntamiento quiere hacer, pero ahora el bueno de don José de Anchieta está sobre el tejado del Cabildo y lo que decida otro buen lagunero, Ricardo Melchior.