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Plomos fundidos – Por Román Delgado

   

Llego a mi ruinosa ciudad del esta vez frío sur y lo primero que leo y escucho, al azar, es que, y lo diferencio como punto 1), Cristina Tavío regresa, algo así como a pleno rendimiento tras su reciente maternidad, a la actividad política como concejala del PP y líder de esta formación en el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, que, por cierto, se sigue mostrando incapaz de sacudirse todas sus pulgas, de dejar de tener puesto, ¡y ya es hora de que caiga!, el cartel de casa de los horrores que cuelga en su limpia y sobria fachada, y claro que ya todo no tiene que ver con la montaña de mierda ajena o heredada. En la información breve que leí en un diario local de la competencia, me parece, un día después, que no se dice nada acerca de la otra actividad política de Tavío, la parlamentaria regional. Puede ser que el aterrizaje en la Cámara canaria se produzca de forma más lenta, aunque la verdad es que la velocidad con que esto último se haga tampoco importa demasiado. Total, que da igual una cosa que la otra. La diferencia no es apreciable, que no deja de ser lo más preocupante de todo. Poco que aportar, poco en lo que se es capaz de acertar y mucho brillo para la equivocación. Así es Cristina Tavío, que no lleva 30 años en política, como Paulino Rivero (según recordatorio del fin de semana de Melchior, que está casi a la altura de su homólogo de CC en el Gobierno de Canarias, por si ustedes no lo sabían), pero que sí supera los 15 años (seguiditos) en cargo público o de libre designación, o sea, público, en sus pocos más de 40 añitos de edad: 40 años, 40 años…, de los que 15 o o así lleva con nómina pública, en su condición de elegida en las urnas o de nombrada por alguien de su partido o afín a éste. No es el único, que esto mismo existe en el resto de fuerzas políticas de las llamadas mayoritarias: en el citado PP, en el PSOE y en CC. Así que todos tienen ejemplos como el de Cristina Tavío, que en esos 15 añitos tirando de cargo público no ha podido, o quizás querido, hacerse con las herramientas adecuadas para dejar de meter la pata en tantas de sus intervenciones para la masa, como, y es el punto y 2), la de ayer en Radio Club, luego reprendida por Hernández Spínola con mucha razón. Tavío ya sabe que la constitución de la Fundación CajaCanarias bajo las riendas de Álvaro Arvelo fue “legal”, totalmente legal. Se apresuró, sin duda, y obvió la máxima de al menos esperar a lo que dicte la justicia sobre el asunto. Es lo que tiene asumir criterios de padrinos en vez de optar por la sensatez. Repetimos…

@gromandelgadog