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República – Por María Vacas Sentís

   

Hoy domingo 14 de abril (cuando escribo) se conmemora la proclamación de la Segunda República en España y también se celebran elecciones en Venezuela. Hoy coinciden dos países y dos efemérides en el calendario de la historia, como sucediera ya hace seis años, en noviembre de 2007, durante la cumbre iberoamericana en la que el rey de España mostró su verdadera faz al mundo, al insultar al jefe de Estado venezolano, Hugo Chávez, con aquel “¿por qué no te callas?”. Muchos rieron entonces la gracieta colonial del campechano monarca, y cómo le había parado los pies al vasallo indígena que obstaculizaba los planes expansivos de las transnacionales españolas en el cono sur. El tiempo ha puesto a cada cual en su sitio.

Porque mientras hoy se suceden dentro y fuera de Venezuela los homenajes a Chávez y su legado de solidaridad entre los pueblos, y es muy probable, según todas las encuestas, que Nicolás Maduro pueda continuar su revolución democrática socialista, el descrédito internacional de la casa real española y la falta de confianza que despierta la institución ya no causan hilaridad, sino perplejidad e indignación entre los españoles. Se multiplican las noticias de nuevos y viejos escándalos, comportamientos abusivos y corrupciones del monarca y sus descendientes, como las cacerías en África en plena crisis económica, sus cuentas en Suiza, o las imputaciones de su hija y yerno por el caso Noos. La imagen del rey ha caído tan en picado que en un alarde democrático el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) ha optado por no auscultar con regularidad la opinión pública en relación a la corona.

El rey molesta, estorba. Hace falta un cambio en la jefatura del estado, remover a un rey que nunca fue elegido en las urnas. La herencia está tan envenenada que tampoco el príncipe Felipe puede encarnar una mínima esperanza de cambio político real. Falla el propio sistema, y no basta con un parcheo reformista, como en tiempos de la transición. Es necesaria una transformación radical de las estructuras institucionales de nuestro país, un proceso constituyente para construir una verdadera democracia. Y que el pueblo elija si quiere una Tercera República.

mvacsen@hotmail.com