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Amador y Pérez han llegado hasta los 5.900 metros del Nireka Peak

   

EFE | Santa Cruz

Los españoles Juan Diego Amador y su compañero David Pérez han llegado hasta los 5.900 metros del Nireka Peak y esperan la llegada del buen tiempo para el intento a cumbre, han informado hoy en un comunicado remitido a Efe su gabinete de prensa.

Los alpinistas han invertido diez días en llegar desde Lukla a la base del Nerika Peak, pues apenas tenían información de su ubicación exacta y sobretodo de porqué vertiente ascender. Para ubicarla y decidir la ruta han ido ascendiendo a varias montañas cercanas, como el Gokyo Ri. Finalmente han decidido abrir su vía por la cara noroeste.

Amador ha comentado “que es realmente sugerente instalar el campo base en una montaña que no ha sido ascendida con anterioridad y en la que sabes que estarás solo”.

Según explican en la nota, las primeras impresiones han sido algo sobrecogedoras, pues se trata de un reto realmente complejo, con tres secciones bien diferenciadas.

La primera sección comienza con unas rampas de nieve y hielo de 60 grados de inclinación que dan paso a un terreno mixto de roca y hielo, y superado este tramo los alpinistas se han tenido que aplicar a fondo, pues en el segundo tramo dominan grandes bloques de granito que en su mayoría están sueltos y amenazan con desprenderse nada más tocarlos.

Una vez que han llegado a las primeras rampas de hielo cristal han instalado 400 metros de cuerda fija por la que han descendido a la seguridad del campo base a descansar, a esperar la llegada del buen tiempo y a la recuperación del resfriado del tinerfeño Amador.

Hasta aquí el altímetro marcaba 5900 metros, por delante les queda la tercera sección y sin duda la más dura.

De hecho Juan Diego y su compañero David Pérez, se han llevado la desagradable sorpresa de encontrar varios tramos de cuerdas viejas que indican algunos intentos anteriores frustrados, lo que unido a la naturaleza del terreno que les queda por ascender les da unas posibilidades del 50 %.

Al cierre de esta crónica el tiempo en el Himalaya había empeorado y los alpinistas habían descendido al caserío de Gokio para recuperarse del duro trabajo realizado. Ahora les preocupa la sección final de la montaña que a modo de doble corneto culmina en una doble cima de hielo azul cristal.