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EL CRÁTER >

Besos y abrazos – Por Juan Carlos García

   

Momentos de despedidas. Instantes de bienvenidas. El mes de mayo entra en la vida de la crisis a tropezones. Sin desprenderse totalmente del frío de los ajustes y sin atisbo por abrazar el calor de alguna previsión más optimista. Unos regresan al lugar de donde siempre parten. Besos y abrazos. Otros apuran su estancia antes de partir. Abrazos y besos. Unos terceros esperan su llegada a este mundo para sumarse a él. Besos y besos. Las despedidas de los despedidos son cada vez más habituales. Abrazos y abrazos. Las crónicas dicen que se ultiman más despidos en este oficio del periodismo. Los deportistas se despiden con aplausos de su afición tras intentar solventar, sin conseguirlo, una brecha demasiado profunda. Las crónicas resaltan el “adiós grandioso” de los blancos. Desconozco, al escribir estas líneas, el devenir de los azulgrana. Como en el deporte, esta sociedad, isleña o peninsular, se encuentra ahora dividida en dos situaciones. Los que trabajan y los que no trabajan. Tanto unos como los otros se despiden. Hoy, 2 de mayo. A caballo entre el Primero de Mayo, reivindicativo y festivo, y el Tres de Mayo, día de la Cruz y festivo en esta ciudad, festivo y, quizá, reivindicativo. En Venezuela, las ausencias y las nuevas presencias se resuelven a golpes. El Dos de mayo es uno de los cuadros más representativos de Goya. Esta obra del genial pintor se la conoce también como La carga de los Mamelucos. Representa el levantamiento popular del pueblo de Madrid contra la invasión francesa de Napoleón en esa fecha. Ayer, una parte de la sociedad canaria y española expresó su repulsa por las acciones políticas de las diferentes administraciones que siguen adelantando la despedida, el adiós y las ausencias. En días de libros, flores y artesanía, siguen partiendo las personas hacia sus destinos. Goya pintó también el cuadro El tres de mayo, conocido como Los fusilamientos de la Moncloa. Besos y abrazos en la hora de la despedida.