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Deborah Torres: “Las fotos de bodas me hacen creer más en el amor”

   

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Deborah Torres es fotografiada por Madi Ramos, su compañera en Les Petites Photos. | MADI RAMOS

VERÓNICA MARTÍN | Santa Cruz de Tenerife

Deborah Torres siempre te recibe con una sonrisa. No es una pose y tampoco es algo gratuito. Responde a una actitud vital. Es de esas mujeres que ha sido capaz de reinventarse, como tanto le gusta ahora decir a los analistas de las crisis económicas. Esta vez ha sido fotografiada por Madi Ramos, su compañera en el estudio fotográfico Les Petites Photos, un proyecto que -pese a su nombre- ya es muy grande porque ambas lo han convertido en eso.

-¿Siempre con una sonrisa? Eso es algo que le caracteriza…

“Más que una característica, es una filosofía de vida: es mi manera de ponerme las pilas todos los días. Hago un esfuerzo personal por estar feliz en cada momento”.

-Considerarlo una filosofía de vida denota una gran reflexión al respecto… ¿Cómo llegó a esta conclusión?

“Yo empecé en la fotografía justo con esta gran crisis: trabajaba de comercial en la automoción. Vendía coches y en ese momento todo a mi alrededor era pesimismo y dramatismo porque mi sector fue uno de los primeros que cayó. Entonces, decidí hacer algo para mí. Es en ese momento cuando te invaden todos los miedos del mundo: tenía la intención pero me faltaba el resto. Entonces conocí a Victoria Martínez Lojendio que se convirtió en mi coach”.

-¿Cómo logra una coach dar un empuje así?

“Lo bueno es que a través de preguntas que ella te hace te vas contestando a ti misma y te das cuenta que no hay nada que te pueda parar. Cuando lo visualizas, todo se confabula para que llegues a ese puerto. Cuando trabajaba en automoción era fotógrafa aficionada pero empecé a tener contacto con el mundo de las bodas y a visualizarme así. Pedí que me despidieran, me di de alta como autónoma y empecé todo. Estuve dos o tres días en el paro. En estos momentos, me cuesta mucho entender a la gente que no tiene inquietudes ni aspiraciones. Mi comenzar fue difícil porque se juntó también con una etapa de ruptura sentimental, no tenía paro porque me gasté el pago único en comprar material. Y… así y todo funcionó”.

-¿Balance?

“De eso hace dos años y levantarme cada día sabiendo que vas a trabajar en lo que te gusta hacer… es un lujo”.

-Empezó en la fotografía como hobby, ¿cómo terminó haciendo bodas?

“En el camino encontré a un fotógrafo que hacía bodas y me quedé fascinada porque contaba historias: era como un documental del día de una boda. Entonces, empecé a buscar información de este tipo de fotografías y me pasé un año haciendo cursos de esta especialidad. Como tenía claro mi objetivo tuve que salir fuera a formarme: a Barcelona, a Sevilla… Invertí mi dinero en mi formación. En ese periplo, cada vez me sorprendía más todo lo que había detrás de la fotografia de boda y de la importancia que le daban estos fotógrafos a su trabajo: reciclándose y buscado ideas nuevas constantemente. No es un trabajo que tengas controlado y te exige un 100% de motivación”.

-¿Se decantó por las bodas por un motivo especial?

“Lo hice porque así podía desarrollarme artísticamente. Una boda es un día lleno de emociones en el que el ambiente está cargadísimo de felicidad, de nervios, de alegría y también quería hacer reportaje social y trabajar con la gente”.

-¿Le gustan las bodas?

“Me encantan. Soy una romántica y a día de hoy, tanto Madi como yo seguimos llorando en las bodas porque te emocionas mucho. Sigo creyendo en el amor romántico y en el final feliz de la película. Como fotógrafa ser romántica es importante”.

-En estos casos… la mirada de una mujer se nota mucho, ¿el género afecta al resultado del trabajo”.

“Las mujeres nos sentimos más identificadas con estos momentos, estamos más pendientes de los detalles. Sabemos, estéticamente, lo que nos puede gustar y lo que no. Los hombres no saben realmente cuáles son esos complejos que una persona tiene y que no quiere que se note en una foto. Ser mujer en esta profesión ayuda tanto por la parte estética como por la confianza que generamos. Nuestro cometido es subirle la moral a la persona a la que fotografiamos: que se vea guapísima y que se guste”.

-Su compañera, Madi Ramos, en una entrevista hace meses en esta misma sección dijo que ustedes eran almas gemelas… ¿lo corrobora?

“Sí. Somos almas gemelas. Nos conocimos en un curso de fotografía y le enseñé lo que quería hacer. Yo estaba buscando oficina y ella tenía espacio en la suya (también viene de otro sector) y decidimos compartir. Luego, empezamos a trabajar juntas y ya casi tenemos el mismo ojo para sacar fotos. Nos complementamos mucho porque yo soy más de retratos y ella es más de detalles. Para mí, ella es un ángel caído del cielo”.

-Ambas han creado Les petites photos, ¿cómo lo definen?

“Se trata de llevar el concepto de reportaje documentalista a las familias y a su día a día. Nace de esta visión de la fotografía de huir de los posados y de la idea de pasar una tarde en familia haciendo la sesión de fotos… que recuerden las sensaciones”.

-Se trata de convertir la sesión de fotos en una experiencia familiar, ¿es eso?

“Sí, porque no solo están disfrutando de hacerse las fotos sino de pasar ese rato juntos. Son momentos especiales para ellos. Viven un rato que quieren guardar y, con los años, recordarlo. Es algo superbonito… muy emocional. Que haya roces, miradas, sonrisas, manos… ese cachito de vida… Todo eso no lo sacamos nosotras porque seamos fantásticas sino porque lo dan ellos”.

-¿Conocen de antemano a la gente a la que fotografían?

“Lo tenemos como norma. Es imposible que haya una fotografía natural donde no haya un contacto previo… necesitamos pedirles que nos traigan pastelitos de vez en cuando, saber su historia… ver cómo se relacionan entre ellos y que se sientan cómodos”.

-Y con los novios es igual…

“Claro. Una de las cosas que nos pasa con las parejas es que las ves tan enamoradas y te cuentan sus historias que te hacen creer más en el amor… Está claro que las parejas que nos vienen a nosotras no son las típicas que se casan porque toca. Son especiales y cuando vienen a vernos para contratarnos, empiezan a contar su historia y vemos cómo se miran, se cogen las manos y se ríen es realmente maravilloso. Los días que vienen las parejas son muy felices porque hay historias preciosas. Con este tipo de fotografía conoces a gente muy interesante. Por ello, cuando llegas al día de la boda te emocionas”.

“Ser mujer en esta profesión ayuda tanto por la parte estética como por la confianza que generamos. Nuestro cometido es subirle la moral a la persona a la que fotografiamos, que se vea guapísima y que se guste”


Deborah con su compañera Madi no paran. Tienen sesiones todas las semanas, salen a la Península a hacer bodas y prebodas y siguen viviendo el sueño de reflejar la felicidad de los demás con sus imágenes. Ellas también están felices y eso se contagia.

Inspiración ‘pin up’ – Por Laura Quintana

En esta ocasión he tenido el placer de hacerle el estilismo a Deborah Torres, fotógrafa de profesión (especialista en bodas y codirectora de Les Petites Photos junto a Madi Ramos). Un encanto de persona y a la que, curiosamente, no le gusta que le saquen fotos, pero que ha quedado guapísima con este look.

El vestido que he elegido para ella es una prenda de inspiración pin up, muy muy femenino y con uno de los estampados estrella de esta temporada: los lunares, cuya aparición en las pasarelas es bastante cíclica, porque hay temporadas que se ven mucho y otras que dejan de verse, aunque siempre vuelven a nosotras de una manera renovada. Es un vestido corto, que estiliza mucho las piernas, de corte evasé y cintura marcada, que afina aún más la figura y en un tono marrón claro que caza perfectamente con el tono de piel y cabello de Deborah Torres.

Para completar el outfit, hemos utilizado unos peeptoes de ante en color visón y un mini bolso en tonos negros, marrones y crudos y cuyo material es loneta.

Estos complementos contrastan con la feminidad del vestido, y precisamente ese factor es el que hace que el bolso resulte igual de femenino que el vestido… y es que yo soy una auténtica amante de los contrastes.

En definitiva, se ha logrado un look femenino y muy favorecedor, perfecto para la noche con tacones e igual de ideal de día si se utiliza con unas bailarinas, cómodo y acorde con las últimas tendencias.

Ahora más que nunca debemos comprar prendas versátiles, que nos sirvan tanto de día como de noche y recordar que la última palabra al final la tienen siempre los complementos.

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