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Derecho al olvido – Por Indra Kishinchand López

   

“Ellos querían ser nihilistas a toda costa. Querían convertirse en los protagonistas de El extranjero”. Solo querían olvidar, y nadie lo permitió. Les negaron el nihilismo y la ausencia. Evitaron hablarles de la verdad y tuvieron que buscarla en calles desiertas y bares repletos. Olvidaron contarles la mitad de una y mil historias y partieron sus vidas para entender el mundo.

Yo también quería ser nihilista a toda costa, pero tampoco me lo permitieron. Me llamaban Libertad; para que ellos pudieran ser lo que deseaban, yo debía renunciar a mi independencia. Yo, que siempre había vivido según mis aspiraciones, yo, Libertad, mi nombre era lo único que no tenía. Y todo para que ellos dedicaran su vida a la nada. Me dijeron que habían estado llamando a mi puerta desde hace tiempo. Creían haberme encontrado en los periódicos, en las novelas, en las poesías, en la música, en cuadros, en carreteras vacías… Creían que era yo quien les guiaba, pero no se habían dado cuenta que eran otros quienes dirigían sus vidas. Ni ellos ni yo…

El tiempo me había absorbido. Me autoimpuse el vacío porque es lo que creía querer. Lo dudé cuando me dijeron: “¡Eh, venga! ¡Levántate de una vez!”. Yo no les esperaba, y sin embargo sucedió. Después de una búsqueda que había durado años, quizás siglos, nos habíamos encontrado en el camino de la vida. Yo, Libertad, entendí que no quedaba más remedio que abrir. Yo, Libertad, había vuelto para quedarme.