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Dónde se puede optar… – Por Francisco Pomares

   

Este país tiene muchísimos problemas, y la mayoría no son responsabilidad específica de nadie. Nadie es directamente responsable de la crisis, como nadie fue responsable de la burbuja inmobiliaria, el estallido financiero o el exceso de deuda privada. Intentar buscar responsables de los procesos económicos en sociedades abiertas es absolutamente inane: no sirve para nada más que para perder el tiempo. La crisis que vivimos no puede ser resuelta por el gobierno. Ni por uno nacional, ni mucho menos por uno regional. Es cierto que hay distintas teorías sobre lo que hacer para salir de la crisis, pero no está claro que las de izquierdas -en esencia: gastar más y retrasar el problema- puedan funcionar sin autarquía. Tampoco está claro que el formato teórico de las derechas -intentar gastar menos y que el pato lo paguen las mayorías- vaya a resolver el problema. De hecho, eso es lo que estamos haciendo desde hace un lustro y vamos cada vez peor. Yo no creo que exista una fórmula de Fierabrás para resolver la situación, no creo que la tenga la Merkel, ni Hollande, ni Obama, y mucho menos ese señor tan tristón y callado que gobierna España. Aquí cada uno está aplicando las recetas que le convienen (que no suelen coincidir entre ellas), y de las que dispone (que no son muchas).

De esta crisis saldremos antes o después: antes, probablemente, si Europa apostara pronto por recuperar el consumo. Pero es más posible que sea después, porque eso -apostar por el consumo- no ocurrirá más allá de las declaraciones y de una tibia aceptación del déficit real, probablemente hasta que Alemania vea peligrar seriamente sus exportaciones y por tanto su industria. Cuando la crisis pase -y pasará, como todas las anteriores-, la sociedad cerrará los ojos ante el paisaje desolado, o mirará en dirección al futuro, olvidando a los millones de damnificados, y entre la clase dirigente -no sólo los políticos- habrá bofetadas para apuntarse el mérito de la solución y ponerse medallas. Será otro ejercicio completamente inútil.

Pero al margen de que esto no tenga un arreglo claro, de que no haya milagros, si hay distintas formas de enfocar cómo tratar a los ciudadanos más perjudicados por la situación. Y ahí sí existen responsabilidades concretas. Porque no es lo mismo darle dinero a los bancos para que se queden con las casas de la gente que dárselo a los parados para que puedan pagar sus hipotecas. Entre esas dos opciones se puede optar. Y ahí sí que se nota la diferencia…