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“El mal uso de los medicamentos tiene consecuencias económicas y sociales”

   

CÉSAR HERNÁNDEZ GARCÍA

César Hernández García, subdirector de la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios. / DA

JOSÉ LUIS CÁMARA | Santa Cruz de Tenerife

Tras más de dos décadas de estudio y trabajo en el ámbito de los medicamentos, el doctor César Hernández García es uno de los expertos nacionales más destacados en la materia. Esta semana participó en las XII Jornadas de Farmacovigilancia, celebradas en el Auditorio Adán Martín de la capital. Antes de actuar como ponente en una de las mesas redondas previstas, atendió a este periódico.

-Para la Agencia Española del Medicamento contar con un servicio de farmacovigilancia es fundamental, ¿no?

“Sin duda. De hecho, es una de las bases de la regulación de los medicamentos, ya que no sólo basta con autorizar los fármacos, sino que hay que ver qué pasa con ellos cuando están en el mercado. Y la farmacovigilancia es casi la base de la regulación del medicamento, porque lo que pasa antes de la autorización tiene relativa poca importancia, porque lo más importante es lo que ocurre cuando un fármaco está en el mercado, para que el uso que pueda tener sea lo más seguro posible”.

-Y es esencial que este sistema esté integrado dentro de los servicios autonómicos que cuidan la salud…

“El sistema español de farmacovigilancia ha integrado desde sus inicios a todas las comunidades autónomas, con sus respectivos centros de farmacovigilancia, y la legislación dice que eso debe ser así. Es un sistema que funciona en red, que está bien coordinado por la Agencia, pero donde los profesionales que están en cada región ejercen un papel importantísimo en que dicho sistema funcione”.

El problema de la vacuna de la gripe fue de calidad y eficacia

-¿Cómo se valoran desde la Agencia Española del Medicamento los cambios normativos respecto a los fármacos, por ejemplo sobre el controvertido tema del copago farmacéutico?

“Desde el punto de vista de la Agencia, tenemos íntimos vínculos con las farmacias, pero nuestras actuaciones no entran en la prestación farmacéutica, porque la autorización y la farmacovigilancia no entran en eso. Sólo hablamos cuando aspectos de la prestación farmacéutica pueden hacer que el uso de un medicamento sea más o menos seguro; pero no participamos ni tomamos decisiones como el copago, porque no es una competencia nuestra y no podemos valorarlo”.

-¿Cuáles son los problemas más importantes que se están detectando en medicamentos?

“Ahora mismo, lo que más nos preocupa es que el ciudadano reciba la información necesaria sobre cómo hacer que el uso de los medicamentos, que curan y previenen enfermedades, sea el más correcto. Esto es así desde que existe la regulación de los medicamentos, en su formato actual, desde los años 60”.

-¿Qué opinión le merece el actual debate que se ha abierto sobre el desarrollo de equivalentes terapéuticos?

“El tema de los equivalentes terapéuticos también tiene que ver con la Agencia, pero de manera marginal. Por eso, no hemos hecho ninguna declaración oficial al respecto, porque lo único que nosotros podemos asegurar es que todos los medicamentos que están en el mercado estén hechos con calidad, sean eficaces, seguros y que el ciudadano que los consuma tenga toda la información necesaria al respecto. A partir de ahí, cuando hay que establecer algún tipo de criterio, por ejemplo respecto a los equivalentes terapéuticos, la Agencia Española dará su opinión técnica”.

Todos los fármacos que están en el mercado cumplen todas las garantías

-El Ministerio afirma que el mal uso de los medicamentos genera pérdidas millonarias. ¿Cómo se puede evitar esto?

“No puedo hablar de cifras económicas, pero sí de efectos secundarios, de errores de medicación, etc. Incluso ahora, con la nueva legislación, la sobredosificación de fármacos entra también dentro de lo que serían reacciones adversas; y todo eso tiene una consecuencias, no sólo a nivel individual, también a nivel social y económico. Nuestro objetivo es evitar que esto ocurra, por ejemplo a través del plan impulsado por el Ministerio para racionalizar el consumo de antibióticos, porque ese mal uso no sólo hace daño a la persona que los consume, también al resto de la gente que tiene alrededor, porque crea resistencias bacterianas, hace que los gérmenes sean cada vez menos sensibles a esos antibióticos, etcétera”.

-Un debate similar se generó respecto a la vacuna de la gripe…

“El problema que tuvo la vacuna fue de calidad; por eso, cuando las propias compañías lo detectaron se decidió buscar una vacuna alternativa, porque no estábamos seguros de que esas vacunas iban a proteger de manera adecuada. Siempre intentamos ser lo más transparentes posibles, y todo lo que pueda tener repercusión social lo publicamos para que la gente lo entienda y confíe plenamente”.

-¿Y podemos estar seguros?

“Todos los medicamentos que están en el mercado cumplen con las garantías de calidad, seguridad y eficacia, y cuando hay un problema, se detecta y se evita”.