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FARC o ETA, idénticas telas – Por Gerardo Daniel Settecase

   

Un personaje típicamente violento de una vieja película policial de Hollywood explicaba a su alumno, durante una escena, que: “Siempre es difícil matar al primero. Luego te acostumbras”.

Esa parece ser la regla de oro que se extrae de la historia de dos organizaciones terroristas, como la hispanovasca ETA y la colombiana FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias Colombianas), vinculadas entre sí inclusive en entrenamientos mutuos. Clínicas de perfeccionamiento se les llamaría si habláramos de fútbol, tenis o baloncesto, pero lamentablemente no tenían estos fines pacíficos.

Además, en estas aterradoras coincidencias de ETA y las FARC también debe incluirse la estrategia política de negociar por negociar, llevando las conversaciones a largas, como lo hiciera varias veces ETA y hace actualmente la banda terrorista colombiana con el Gobierno del presidente Santos, al que ha prometido paz pero, al igual que ETA, afirma que “las armas no se entregarán, simplemente desaparecerán”, mientras que se rearma, planifica o ejecuta actos de terrorismo, justificándose en que “continúa el terrorismo de Estado” en su contra. Puro lenguaje etarra.

Colombia, a diferencia de España, no cuenta con el apoyo de sus vecinos, y dada la complicidad comprobada de Venezuela y Ecuador con líderes de las FARC y el minúsculo ELN, no ha logrado debilitar a esos grupos, como sí parece que ocurre en nuestro país con ETA.

Por tanto, si es riesgoso que ETA aún conserve armas, miembros libres y zulos, como se ha comprobado esta semana, el que las FARC posean todo ello, aún tras desmovilizarse y si las actuales conversaciones acaban con la firma de un Tratado de Paz en Cuba, sería absolutamente peligroso que esas armas no aparezcan.

Nada garantizaría a la sociedad colombiana esa paz ante asesinos cortados de la misma tela de ETA, y que, “después del primero”, se han acostumbrado a matar y siguen armados para ello.

gerardoctkc@gmail.com