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A VUELTAS CON ESPAÑA >

Los liberales todavía quieren más – Por José Luis Gómez

   

La revista The Economist ha puesto en valor al Gobierno de Mariano Rajoy por la recapitalización de la banca, la reducción del déficit público y las medidas que contribuyen a la competitividad de la economía española; léase devaluación salarial. Pero a este influyente semanario liberal inglés no le parece suficiente y teme que Rajoy no culmine su obra. Acostumbrado a elaborar sus propias predicciones de crecimiento económico, empleo e inflación, The Economist hace como Angela Merkel y José María Aznar: le pone nuevos deberes a Rajoy. Es fácil imaginarlos: rebaja de salarios, minijobs y recorte en pensiones. Nada muy distinto, en realidad, a las directrices de Bruselas, que viene a ser lo mismo que la llamada agenda alemana para España.

The Economist, un semanario con mucha historia detrás -se fundó en 1843- que circula por todo el mundo, de ahí su influencia, es coherente con su ideología liberal e intenta presionar a Rajoy, a quien en el fondo le están favoreciendo las tomas de posición de Esperanza Aguirre, José María Aznar y The Economist, porque al final va a parecer que Mariano Rajoy es poco menos que un socialdemócrata, lo cual no es verdad.

En el fondo todos dicen lo mismo: les diferencian los talantes y los ritmos de aplicación de las medidas. En sus manos, España profundiza en una devaluación interna que se presenta como la única alternativa a la imposibilidad de un cambio, a corto plazo, de su anquilosado modelo productivo. Quienes piensan así, partiendo de que todo se arregla con salarios más bajos, suponen que de ese modo España remontará el vuelo exportando más y recibiendo más turistas, porque si los precios de los productos españoles bajan será más fácil venderlos fuera y, al mismo tiempo, si todo está más barato aquí vendrán más turistas.

El problema de Rajoy está precisamente ahí, en que a pesar de todos los sufrimientos que ya padece España -paro, ajuste del Estado de bienestar-, la devaluación interna es aparentemente insuficiente y requiere más medidas. Por eso los liberales (todavía) quieren más.