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Mentiras como catedrales laguneras – Por Domingo J. Jorge

   

Me preguntaba un amigo cómo lograr que en Madrid entiendan la importancia que para los laguneros conlleva el que la Catedral vea finalizada su rehabilitación. Lo cierto es que no tengo la varita mágica adecuada para darle el golpito necesario al político de turno de los Madriles, para que acabe de ver que hay dos palabras muy sagradas: una es responsabilidad y la otra dignidad. Las casualidades, ambas acabadas en “dad”, pero en Madrid a La Laguna se le “dad” poco. No le dio Zapatero, que nos prometió que veríamos finalizada la obra de la Catedral, más tarde o más temprano, pero él, Zapatero, se marchó temprano, y a nosotros la obra tarde, y no nos llega. Y luego le ha tocado a Rajoy, que entre tira y encoge -más encoge que tira-, nos sigue prometiendo y haciendo soñar desde su cartera de Cultura, la de José Ignacio Wert, que debe estar muy liado con la que tienen montada en Educación, porque “de la Catedral acordarse, se acuerdan poco”, leía en uno de esos carteles que todavía siguen pintorreando los cavernícolas de los baños, en la puerta de un aseo, en una cafetería de La Carrera.

Cavernícola el que escribió el letrerito en la susodicha puerta del WC, pero lo que aparece allí subrayado en rojo no deja de ser cierto. Una salvajada la de manchar la puerta, pero lo verdadero es que en Madrid aún no terminan de encontrar en el mapa a una ciudad de más de 150.000 habitantes, que también pertenece al Reino de España, y que lleva por nombre San Cristóbal de La Laguna. Hace unos días, las informaciones eran que tan solo queda un 20% de obra para que veamos la definitiva inauguración de la Catedral. Sin embargo lo anecdótico, como me decía un amigo mirando desde el Ateneo para el techo de nuestro templo catedralicio: “si miras para arriba, a las cúpulas, y el techo, no sé lo que será el 20%, pero unos cuantos bloques quedan por colocar y alguna pared por pintar”. Pues sí, no sé quién habrá contabilizado el porcentaje prometido y que se augura queda. Lo evidente es que aparenta ser más lo que aún falta para poner la bandera de España, imagino, de obra finalizada. Me huele, por no decir que hay un tufillo, que alguien en Madrid solo sabe decir mentiras como catedrales. Y de Catedrales en La Laguna sabemos hace casi 100 años, pero no nos gustan las mentiras.