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‘Piccolissima serenata’ – Por Alfonso González Jerez

   

Decepción por la rueda de prensa del presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, en Bratislava. El señor Dragui ha anunciado parte de lo esperado, una rebaja de los tipos de interés del BCE hasta el 0,5%, el porcentaje más modesto de la historia de la institución, y dicho esto con una sonrisa de tahúr con buen corazón, ha pasado a negar cualquier otra medida. ¿Y eso es todo? Por el momento -y es un momento con tentaciones de eternidad- eso es todo. El rumoreado plan de apoyo financiero a las pymes se ha quedado en agua de borrajas. Escuchando el magnífico inglés de Draghi es imposible no percibir que no saben lo que hacer exactamente. Ya ni siquiera se le pide que compre directamente deuda a los Estados más comatosos: por favor, haga usted algo dentro de sus estrechas atribuciones normativas. Pero no hay prisa. La Unión Europea se asoma al abismo de una recesión generalizada -antes de un semestre Alemania caerá de cabeza- y cuenta ya con más de 26 millones de desempleados, seis millones de ellos en España, y los señores del BCE todavía están explorando -cabe deducir que en zapatillas y bostezando- las fórmulas para financiar a las pequeñas y medianas empresas o, en el límite, para garantizar deuda de los estados miembros para que los bancos centrales dispongan de liquidez crediticia. Mientras continúa esta legañosa exploración en zapatillas Draghi hace chistes (“no podemos tirar dinero desde helicópteros”) y el proyecto europeo se convierte en una broma fúnebre. La rebaja de los tipos tendrá una repercusión harto limitada en la economía empresarial de la eurozona. Casi coincidiendo con el último show de Dragui el Tribunal Constitucional ha desestimado el recurso del Gobierno de Canarias que denunciaba un incumplimiento sistemático del REF en la ley de Presupuestos Generales del Estado. En su artículo 96 el REF estipula que las inversiones del Estado en Canarias no pueden ser inferiores a la media de lo invertido en el resto de Comunidades autonómicas pero, según el Tribunal Constitucional, este enunciado es pura literatura costumbrista que no puede condicionar de ninguna manera la voluntad presupuestaria del Gobierno central. Yo creo que es una pésima noticia que tendrá consecuencias, a largo plazo, en las relaciones entre Canarias y el Estado español.