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El pozo de los deseos – Por Óscar Herrera

   

Es el momento de empezar a pedir deseos. A lo largo de la historia todos hemos sido testigos de grandes y mágicas historias que se cuentan entre pares, entre parientes, etc… Entre estos mitos, más de alguno habrá escuchado ese que tiene que ver con la típica pileta de los deseos, una pileta que supuestamente tendría poderes de otro mundo, los que se activarían una vez lanzáramos una moneda en el interior. Una de esas leyendas cuenta que, existió un bosque llamado Alegría, porque todos los que llegaban a él se convertían en personas inmensamente felices. Dos lugareños en edad infantil, Mauricio y Pedro, vivían cerca de allí y escuchaban que las personas murmuraban sobre una fuente de los deseos. Mauricio quería conocer la fuente porque pensaba que todo lo que hacía le salia mal. Así que se adentró en el bosque y, de pronto empezó a sentirse alegre, tanto que empezó a silbar algunas melodías mientras llegaba. Él pensaba que la fuente tenía agua cristalina de color turquesa y que el sonido del correr del agua sería espectacular; posiblemente, la fuente hasta podría hablarle. Cuando por fin llegó a la fuente, ésta no era como él esperaba; era un pozo común y corriente. Mauricio decidió pedir un deseo y dijo: “Por favor, fuente de los deseos, concédeme el deseo de ser inteligente como los demás”. Pedro había seguido a su amigo, y al escuchar a Mauricio,salió detrás de un helecho y le dijo: “Tu puedes ser inteligente, si tú lo crees, porque la fuente de los deseos es tu mente y la felicidad esta en tu corazón”. Mauricio regresó confundido, se puso a reflexionar y dijo: “Yo soy inteligente y puedo demostrarlo”. Desde ese día, Mauricio fue un niño feliz porque confirmó su inteligencia, aprendió a valorarse y a confiar en él mismo. Esta historia es la que debe aplicar el CD Tenerife el domingo ante un partido tan importante para todo el tinerfeñismo. Está bien pedir deseos y esperar que la diosa fortuna esté de nuestro lado, pero no hay mayor secreto que creer en lo que hacemos, y llevarlo a cabo con hechos y no con leyendas, o esperando que nos caiga del cielo, o llegue de un pozo mágico. Este Tenerife es capaz, y así será en Hospitalet, porque no tengan ninguna duda: ¡el domingo subimos!