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REGLA 18 >

El respeto hay que ganárselo – Por M. A. Pérez Lima

   

No me gusta ver al comité de árbitros de Tenerife mendigando por un respeto que debería tener. El presidente del comité envía a un directivo a cada zona, para reunirse con los equipos y pedirle su colaboración con los árbitros nuevos. ¡De locos! Tenemos que recordar que la competición impone a los árbitros, son los que te van arbitrar en la competición de la federación en la cual estés, tienes que abonar una cantidad por ese servicio de arbitraje y encima el equipo tiene que ayudar al colegiado novel a dirigir el encuentro.

Usted quiere que los clubes respeten al colectivo que representas, ¡Déjese ver! Los presidentes de los clubes desean que se involucre con ellos. Y, si usted dice que hará algo, desean saber que puedan contar con su palabra. Si usted quiere que los demás sean responsables usted debe actuar con responsabilidad. Su entusiasmo animará a los equipos a aceptar sus ideas. No se puede encender fuego con un fósforo mojado; cumpla lo que dice. Cree una atmósfera agradable, de apoyo. Sea un buen oyente. Sea paciente. Esté abierto. Los equipos desean sentir que pueden expresarse libremente, escúchelos para saber cuales son sus inquietudes, dónde esté fallando el colectivo arbitral. Es muy importante saber qué piensan los clubes del servicio que se está dando.

El respeto se consigue con la unión de la confianza, y la credibilidad: Son elementos inviolables que pueden ayudar al colectivo. El respeto no debe convertirse en un objetivo y se debe ver como una imagen que se proyecta, que se gana y no se merece. La confianza es un ejercicio cotidiano de construcción colectiva, no se puede generar confianza en un grupo que no la proyecta. La confianza se consigue cumpliendo los compromisos aunque haya que tomar decisiones no muy populares.

Cree infraestructuras para dar mejor servicio a los clubes, no puede ir a decir que los chicos jóvenes están aprendiendo y cobrarles a las entidades para que los árbitros aprendan.

Llegue a acuerdos para que los partidos de los entrenamientos sean arbitrados por chicos jóvenes que están aprendiendo y que vayan acompañados por un responsable del comité. En los partidos de los fines de semana en la base los más jóvenes vayan de árbitros asistentes para que se acostumbren a la presión de los encuentros, conozcan a los representantes de los equipos y aprendan de los colegiados veteranos.

Estos servicios serán gratuitos ya que los clubes están haciendo un favor al comité de árbitros, son “conejillos de indias”. No se puede cobrar por aprender, que es lo que está pasando en la actualidad.

La formación de los árbitros tiene que ser diferente en cada categoría, hay que dividir la formación por divisiones para dar un mejor servicio a cada competición y no aprender a base de golpes. Las reglas son las mismas pero tienen que ser adaptadas a la competición que se va a arbitrar. El fútbol base se arbitra de forma diferente a la primera regional y ésta diferente de la tercera división o fútbol aficionado.

La obligación del comité de árbitros es dar prestigio y nivel a la competición. Sumar, nunca restar.

Por ese motivo, siento rabia e impotencia cuando veo la que fue mi casa durante 25 años, día a día se pega fuego y pierde toda credibilidad ante los clubes, jugadores, entrenadores y aficionados. Todos los fines de semana estamos viendo agresiones tanto físicas como psicológicas, equipos que se retiran, aumentando el descontento entre quienes creen en la honestidad de nuestros árbitros. Los colegiados no confían en este modelo caduco que rige el comité: No pueden manifestarse libremente ni aportar idea alguna de mejora por miedo a represalias. Quieren un cambio de rumbo, recuperar el prestigio perdido, estar protegidos dentro y fuera del terreno de juego.

Sin ánimos de enemistad con nadie, y restando malas intenciones, no me parece nada lícito que el comité esté formado por diferentes miembros de una sola familia.

Es un motivo que lleva a muchas suspicacias, los cargos hay que gestionarlos con total transparencia.

Los aspirantes a trabajar en el comité deberán ser elegidos teniendo en cuenta unos criterios previamente establecidos por dicho órgano, se seleccionara a los más preparados para cada puesto en particular.

Ser parte del mismo círculo familiar del presidente, con la coherencia en la mano, profesionalidad y seriedad que se demanda, no debería ser un motivo para entrar a trabajar en el mencionado organismo. Llanamente me pronuncio para señalar una fórmula de transparencia, sin más.

* EXÁRBITRO DE PRIMERA DIVISIÓN