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‘Sinjusticia’ – Por Arun Chulani

   

Como era de esperar y sin sorpresa alguna, la justicia se quita la venda, una vez más, para echar un ojo a sus alrededores. Pasa lista y… ¡vaya! Ella sí que se sorprende. La infanta Cristina, la hija de nuestro admirado rey, se encuentra en la lista negra, la de los malos. Pero ha de haber una equivocación, no puede ser. Su marido, Iñaki, ese sí, que no es de sangre azul. ¿Pero ella? No… No es posible. Así que llega la hora de hacer la vista gorda: una miradita por la venda transparente que le caracteriza, un guiñito del ojo derecho en dirección a la querida Cristina. Listo: desimputada en relación a la actividad en el Instituto, perdón, entidad sin ánimo de lucro, Nóos. Y así de fácil, 61 folios de auto para imputar a la de sangre azul se ven pisados en uno de los aspectos. Ahora falta el guiño con el ojo izquierdo para cerrar la puerta del posible delito fiscal que se le adjudica… Mmm… Con dos guiños bastará. Y después, venda bien puesta y que pase el siguiente. La justicia no es igual para todos, indiscutiblemente. Bárcenas, la Pantoja, Ortega Cano… mejor dejo de nombrar, que no termino la lista. La lista de los salvados, los que tienen un privilegio por ser el hijo de, el conocido por, el que se tiró a…, en un país donde la justicia es más sin- que otra cosa. Una madre termina en la cárcel por robar para que sus hijos coman; y los sinvergüenzas estos, en la calle. ¿Qué más dará ser uno u otro? Es triste que Platón lo dijera hace tanto tiempo: “La justicia no es otra cosa que la conveniencia del más fuerte”. Peor aún, que aún podamos decirlo… La imagen de lo que la justicia encarna tiene tres elementos básicos: la venda, la balanza y la espada. Una venda para tapar a los que queremos ver la justicia de verdad; la balanza, para pesar los fajos de billetes que se están embolsando. ¿La espada? Como puñal por la espalda. Decidme, a ver si yo lo entiendo, y entiendo a la justicia de este país. ¿Son esos las funciones de esos tres elementos? Son las únicas que veo, aunque no me enseñaron eso de pequeño. Puedo afirmar que creía en lo que era justo… Pero qué injusto lo justo de ahora, ¿no?

@arunchulani