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Amor y dedicación por Tenerife – Por Ricardo Melchior

   

Esta semana hemos tenido ocasión de entregar el título de Hijo Ilustre de Tenerife a Ricardo Tavío Peña, durante un acto entrañable celebrado en el Salón Noble del Palacio Insular. Consejero del Cabildo en dos mandatos (1983-87 y 1987-91), en representación de la Agrupación Tinerfeña de Independientes, desarrolló en esta institución una labor muy destacada dentro del campo turístico, conforme a sus conocimientos y experiencia en la materia.

Como presidente y vicepresidente del Patronato de Turismo de la época, siempre destacó por su carácter dialogante y conciliador. La renovación de la política de promociones, cometido en el que se fajó prácticamente de puerta en puerta, en todas y cada una de las ferias a las que se acudía, fue una de las características de su labor. Además, propició un apoyo singular a actividades como el Carnaval, que pasó a tener un papel relevante en muchas de las iniciativas organizadas fuera de la geografía insular.

Su inquietud por el sector se remonta a la juventud. Miembro de una familia estrechamente vinculada con el Sur, pronto adquirió el compromiso de trabajar por su desarrollo y expansión, cuando pocos podían imaginar los niveles de prosperidad que alcanzaría esta zona. Tras cubrir su primera etapa docente en las Escuelas Pías, decidió formarse como técnico de empresas y actividades turísticas, siendo miembro de la primera promoción que obtuvo esta académica, complementada con la de administrador de fincas y enriquecida con los estudios en Derecho.

Todo ello le valió para comprender, como testigo privilegiado, las consecuencias que tendría la visión de personas como su padre, José Antonio Tavío, junto a José Miguel Galván, Cándido García Sanjuán, Rafael Puig y otros ilustres tinerfeños, en el nacimiento y despegue turístico de una zona hasta entonces mal comunicada y centrada exclusivamente en la actividad agraria. Una visión relacionada además con la calidad, el gusto y el respeto con el entorno, en convivencia con el sector primario, como se puso de manifiesto en sus orígenes, y que Ricardo Tavío tuvo la oportunidad de compartir e implementar más adelante.

En su ejercicio profesional como director de empresas turísticas, tanto en agencias de viajes como en establecimientos hoteleros y extrahoteleros, siempre trató de aplicar esos valores de la excelencia y la calidad. Y no tuvo reparo, al contrario, de manifestarse contra el desarrollo de actuaciones alejadas de aquel propósito original, en coherencia con sus principios e ideales, pero siempre desde la cordialidad, el diálogo y la conciliación.

Estas cualidades fueron observadas por los agentes económicos y sociales de la zona, que a comienzos de los 80 le eligieron presidente del Centro de Iniciativas Turísticas (CIT) del Sur, tarea que hizo compatible con la de miembro de una entidad empresarial como Ashotel. Desde el primero fue capaz de impulsar la integración de todos los centros en una misma federación, haciéndose acreedor además de la máxima distinción otorgada por los CIT españoles.

Su dinamismo y sensibilidad también han quedado de manifiesto en la realización de actividades para las que presentaba unas condiciones innatas, como el deporte y la cultura. Lejos de disfrutarlas de manera particular, en su realización ha primado el carácter participativo y en equipo que tanto le distingue. Fue el caso del baloncesto, que le llevó a jugar en la máxima categoría con el Náutico, pero también en otras disciplinas como fútbol, balonmano, natación o boxeo, habiendo sido elegido mejor deportista en unos Campeonatos de la Marina Española.

Igualmente, sus condiciones para la música, por la que siempre ha profesado una afición especial, le valieron para forma parte de distintas agrupaciones corales, como la del Casino. Sensible con las necesidades del mundo cultural, no dudó a la hora de ayudar a los promotores de actividades que también iba a tener como destinatarios al conjunto de la sociedad isleña, caso de la Asociación Tinerfeña de Amigos de la Opera (ATAO), de la que ha sido uno de los grandes valedores.

Por todo ello, por este inmenso caudal de amor y dedicación a los intereses de su Isla, en vertientes distintas como la economía, la sociedad, la cultura y el deporte, Ricardo Tavío Peña se ha ganado la consideración, el respeto y el cariño de todos. Y ese reconocimiento unánime justifica con creces el homenaje tributado, con la concesión del título de Hijo Ilustre de Tenerife.

*PRESIDENTE DEL CABILDO DE TENERIFE