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Automutilación a la griega – Por Juan Manuel Bethencourt

   

Imagine que debe perder usted ocho kilos de peso y su inflexible dietista le advierte que, para cumplir con el plazo previamente programado, debe hacerlo antes de que finalice el presente mes. En el resignado papel que, como paciente, ha asumido, entiende que ninguna de las estrategias convencionales le servirá de nada, pues los tratamientos a largo plazo han quedado, por motivos que atienden más al interés del médico que al del paciente, radicalmente descartados. Tras mucho sopesarlo, y con no poco dolor por su parte, el enfermo opta por una solución igual de radical, a la par que creativa: contabiliza el peso de su brazo entero para descubrir que asciende justamente a los ocho kilos requeridos. Acto seguido, se lo deja amputar y obtiene como por arte de magia el objetivo pretendido, además con la ventaja de que ese peso, al menos en lo tocante al brazo seccionado, ya nunca lo va a recuperar. Obviamente, el sacrificio traerá consecuencias graves en la capacidad del paciente para valerse en el tiempo futuro, ahora que está más flaco pero sin embargo lisiado. Da igual, eso no interesa al dietista, que ha logrado imponer su calendario y puede exhibir ante el ancho mundo el éxito de sus recetas. El paciente manco, de tan baja que tiene ya la autoestima, destila resignación y se consuela con la idea de haber ganado tiempo y evitar acaso una nueva amputación en el futuro. Todo esto, que no es más que un relato disparatado, es lo que acaba de ocurrir con el recientísimo cierre de la televisión pública de Grecia, un ente de propiedad estatal que no es reformado para hacerlo viable, pues al parecer no había tiempo para abordar una racionalización sensata. Resulta que el Gobierno de Samaras necesitaba reducir 2.000 funcionarios antes de finales de julio, y sin duda el modo más rápido era reducir a cero el número de empleados públicos de la ERT, que son (¿o eran?) 2.700. Se dice que la televisión pública de nuevo cuño contará con 700 trabajadores, así que las cifras cuadran y el Ejecutivo de coalición Nueva Democracia-Pasok podrá informar a su dietista, la doctora Merkel, sobre el éxito de su penúltima iniciativa. Parece un asunto relacionado con la gestión de los medios de comunicación públicos, así como con su eficiencia y coste. Pero no lo es. Es el modo suicida e irresponsable de perpetrar los recortes en la zona euro, solamente para cuadrar unas cifras que luego no se traducen en nada beneficioso para el sufrido ciudadano griego, portugués, español…

@JMBethencourt