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La clase al revés – Elena Fariña Vargas

   

Aunque pueda parecer extraño la clase al revés es la traducción literal de the flipped classroom. Se trata de un nuevo método de enseñanza que pretende renovar la metodología tradicional del aula.

Algunos docentes ya han introducido en sus clases esta nueva técnica que consiste en que el alumnado vea vídeos y otros recursos TIC en casa.

En estos recursos multimedia se explican los principales contenidos de las asignaturas, mientras que en el horario escolar deben realizar diferentes tareas para afianzar dichos contenidos.

En la mayoría de las aulas se repite la misma situación. Cada trimestre los docentes deben impartir y explicar el temario que aparece en los libros de texto. Normalmente cinco temas por trimestre, con sus respectivas hojas de ejercicios y evaluaciones. Cuando termina el horario escolar el alumnado se lleva un listado de páginas y ejercicios que debe completar en su casa para corregirlos al día siguiente. Y así día tras día del curso académico. De ahí el nombre de esta nueva técnica.

La clase al revés pretende que los chicos y chicas se acerquen previamente al contenido en sus casas y el aula sea el lugar reservado para el aprendizaje experiencial. El profesor guía, asesora, busca los recursos más adecuados para que el alumno acceda a ellos desde su hogar. No es una tarea sencilla y requiere una gran planificación. No solo se trata de que los alumnos y alumnas lean el tema que les toca trabajar al día siguiente, si fuera así podríamos marcar unas páginas de lectura e incluso la elaboración de un resumen o esquema de dicho tema. Es algo diferente.

Las TIC cobran mayor protagonismo. El alumnado accede a vídeos y otros recursos online con explicaciones multimedia que favorecen la comprensión, pero además en todo momento se tiene en cuenta la variable socio-comunicativa. El alumnado y el profesorado participan activamente en diferentes debates y foros para compartir opiniones, impresiones, dudas, etc. Algunos docentes graban sus explicaciones en una pequeña píldora educativa, añaden una presentación multimedia y las cuelgan en la red para sus alumnos.

La estadística muestra que el uso de esta técnica está dando resultados muy positivos. El alumnado se involucra, motiva y tiene un papel activo en la construcción del conocimiento. El uso de las TIC en su tiempo de ocio es algo normal y cotidiano, por lo que participar en este tipo de tareas les resulta mucho más sencillo que hacer cinco ejercicios en su libreta de lengua o matemáticas.

Elena Fariña Vargas es DIRECTORA DEL ÁREA PEDAGÓGICA DE FIZZIKID