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La Comunidad de Aguas de La Perdoma – Por Agustín David Lorenzo

   

Dice el prestigioso profesor de Economía de la Universidad de la Laguna don Federico Aguilera, en su libro Los mercados del agua en Tenerife, que el agua subterránea de la Isla -que supone el 91% del agua utilizada- es un recurso de propiedad privada que se distribuye mediante un sistema de mercado que se sustenta en las comunidades de aguas. En el estudio realizado por ese autor, las quejas principales de los accionistas se refieren a que existe un total oscurantismo sobre la gestión de las comunidades, que se está indefenso ante los abusos… Pues bien, como decía un famoso filósofo francés, “ la excepción confirma la regla”; es decir, existen comunidades de aguas que se gestionan con criterios de transparencia, claridad y con riguroso cumplimiento de la normativa vigente. Hoy debemos destacar a una de ellas: la Comunidad de Aguas de la Asociación de Vecinos Nuestra Señora del Rosario de La Perdoma. Veamos una breve referencia histórica: cuando transcurría la década de los 60, en plena autarquía en nuestro país, concretamente en 1963, un grupo de vecinos de nuestro barrio, observando que para poder abastecer de agua potable sus casas tenían que ir con pequeños cubos hasta los chorros públicos, labor que tenían que realizar sobre todo las amas de casa y los niños perdomeros…, percatándose de esta situación, sintieron la necesidad de construir un pequeño depósito de agua con el fin de abastecer a una veintena de familias. Esa construcción fue fruto de un arduo trabajo de colaboración entre ellos, trabajo que dignifica al hombre y a la mujer perdomera, que, ante las dificultades, sabe unirse por el bien de su pueblo. Con el incremento de la población que se produce durante los siguientes años en La Perdoma, ese depósito se quedaba pequeño para abastecer a todas aquellas personas que querían unirse a la red y se procedió a la construcción de nuevos depósitos mejorando así la calidad de vida de las familias. Tal fue el éxito de esa iniciativa vecinal que pronto se observó la necesidad de agruparse para defender los intereses de los vecinos que disponían de agua potable en su casa y se adopta la forma jurídica de comunidad de aguas mediante una asociación sin ánimo de lucro cuya finalidad sería organizar y desarrollar los trabajos que requiere la distribución del agua potable en la zona. Así en junio de 1963 surgen los antecedentes de lo que hoy es la Asociación de Vecinos Ntra. Sra. del Rosario Comunidad de Aguas. Tras muchos avatares, hace quince años que el presidente por entonces, don Clodomiro de Taoro, en una junta celebrada en un conocido restaurante de La Perdoma, decidió ceder el testigo a nuevas personas que quisieran hacerse cargo de la comunidad, y aunque costó porque no había personas decididas a coger ese testigo, al final un grupo de amigos, que serían aquellos niños que antaño tuvieron que ir a buscar el agua a los chorros ,decidió dar el paso y conformar una nueva junta directiva. Fueron días, meses, muy difíciles, porque, si bien el espíritu de colaboración de los fundadores seguía estando intacto, sin embargo se encuentran con una comunidad que financieramente estaba, cuando menos, en quiebra técnica. Pero el espíritu de estas personas comandadas por Agustín Lorenzo, Miguel, José Antonio, el querido y recordado Abraham, Ángel, José Javier y muchos otros que se me olvidarán pero que tienen el mismo valor, hizo que con su esfuerzo y de manera totalmente altruista no sólo se lograra reconducir la situación financiera sino que en poco más de cinco años la asociación comienza a construir nuevos depósitos y a sustituir toda la red de distribución de agua antigua por una nueva red ajustada a los nuevos tiempos, consiguiendo que las mermas se redujeran en más del 70% con respecto a la situación anterior. En este camino se ha tenido que luchar mucho, restar tiempo a las familias, conseguir acuerdos con el Ayuntamiento de La Orotava, el cual en la mayoría de las ocasiones ha estado apoyando a este grupo de personas, fundamentalmente en la persona de su alcalde, don Isaac Valencia, y de don Francisco Linares, así como de la mayoría de los grupos de la corporación. La asociación actualmente goza de una salud financiera exquisita, lo que le ha permitido a lo largo de los últimos años ir adquiriendo acciones de las distintas galerías de las que se abastece consiguiendo así disminuir el costo por pipa y repercutiendo esto en la cuota de los vecinos, que sólo se ha visto incrementada en céntimos a lo largo de los últimos ejercicios, pues se ha asumido el costo de las reparaciones de la red con cargo al presupuesto propio. Esto es de agradecer sobre todo en los tiempos que corren. Es indudable el trabajo que se ha hecho, el que se realiza en estos momentos, en el que la junta directiva ha propuesto y la asamblea ha ratificado que los excedentes que pueda generar la gestión se invirtieran en la creación de un aula de informática en el domicilio social de la asociación, para que los asociados puedan aprender informática. En el primer curso que se ha impartido se han inscrito asociados desde 18 hasta incluso de 80 años, cosa de lo que tanto el presidente, entonces Agustín, como todos los miembros de su junta se sienten enormemente orgullosos. La calidad del agua que se distribuye en nuestro barrio está reconocida por instituciones locales y autonómicas. Hoy se conmemoran las bodas de oro de la comunidad, y se va a celebrar un festival con Los Sabandeños, la Agrupación Folclórica Higa de La Perdoma, la Agrupación Magec y la Agrupación de la Tercera Edad de La Perdoma. Me queda agradecer a los fundadores su valentía, dar las gracias por todo el apoyo y desear el mejor futuro.