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Con las cosas de comer… – Por Francisco Pomares

   

El alcalde de Las Palmas de Gran Canaria, Juan José Cardona, después de un par de meses de públicos forcejeos y tiras y aflojas, ha decidido finalmente que su Ayuntamiento se sume a la iniciativa de la Consejería de Educación para que los comedores escolares se mantengan abiertos los meses de verano y los niños con menos recursos puedan tener la garantía de tener al menos una comida diaria. La iniciativa, dentro del marco de un plan de aprendizaje del inglés -pomposamente bautizado como programa de inmersión lingüística- ha sido planteado por la consejería para los meses de julio y agosto, y despertó desde su mismo arranque como propuesta una inexplicable oposición, fundamentalmente liderada desde los municipios del Partido Popular, y basada fundamentalmente en los defectos de coordinación con los ayuntamientos derivados de la puesta en marcha de la medida, y también por los costes económicos imprevistos, que la apertura de los colegios en verano supone para las arcas municipales. El sorpresivo cambio de posición de Cardona ha dejado descolocados a otros ayuntamientos, y a los voceros que -desde el PP- justificaban el rechazo a la propuesta de Educación. La ahora anunciada colaboración total con el Gobierno, supone un cambio radical de la posición inicial de Cardona, que había sido muy crítico con la iniciativa del socialista José Miguel Pérez, y estaba siendo secundado en su rechazo inicial a la apertura veraniega de los comedores escolares por las alcaldías del PP de Moya y Mogán, y por otros Ayuntamientos grancanarios. El cambio de opinión de Cardona supone desatascar el proyecto y aliviar la presión social en uno de los lugares donde más necesario era llevarlo a la práctica, en los castigados barrios urbanos de la capital grancanaria, donde -igual que ocurre en algunos núcleos del extrarradio chicharrero-, el hambre no es ya solo una amenaza, sino una realidad perfectamente constatable y medible, que afecta a centenares de ciudadanos, y que se ceba especialmente en los más débiles, que son los niños. La medida no resuelve ningún problema estructural, pero es una ayuda importante. El ejemplo dado por Cardona con la reconsideración de su oposición será probablemente seguido en los próximos días por los ayuntamientos del PP que aún se resisten: porque una cosa es oponerse a las políticas de la competencia y otra hacer política a costa de todo. Y con las cosas de comer no se juega. Y es una buena noticia que Cardona se haya dado cuenta.